¡Queréis pico en el bíceps?
He aquí cómo
Por Robert Kennedy
“¡Enséñame el brazo!” ¿Cuántas veces os han realizado esta petición? ¿Y cuántas veces os habéis arremangado voluntariamente para ofrecer felices ese bíceps contraído para su admiración?
O puede que os hayáis sentido tan mal que sencillamente habéis rechazado la invitación. “No, ahora no. No he podido ir al gimnasio mucho últimamente”.
Lee Apperson, un culturista con unos abdominales, deltoides y cuadriceps de categoría mundial, pero cuyos brazos no están a la altura de los estándares del Mr Olympia, me confesó que tiene pánico a que sus seguidores le pidan que contraiga el bíceps. “Pero no lo dudo ni por un segundo” admite Lee. “Actúo con confianza, flexiono el brazo, lo contraigo con fuerza y dejo que mis seguidores lo admiren de cerca. La alternativa es actuar como un niño asustadizo y buscar excusas de por qué no puedo mostrar mi brazo”.
¿Cuándo fue la última vez que pasasteis inventario del tamaño y forma de vuestros brazos? ¿Necesitáis más masa en la parte superior o pico en el bíceps? “¡Yo sí, yo sí!” Sí, casi puedo oír ese grito colectivo que pide más y más. ¿Ha habido algún culturista, de cualquier sitio, en cualquier época, que haya estado totalmente satisfecho con su desarrollo de bíceps? Lo dudo mucho.
Aclaremos las cosas ahora mismo. Sé que la cuestión está en vuestra mente. Pero cada vez que le preguntáis a un entrenador o a un culturista, todavía seguís esperando una respuesta clara y concisa, ¿cierto? La pregunta es esta: ¿Puede una persona que tiene un bíceps plano, casi inexistente (pienso en Serio Oliva) esperar llegar a desarrollarlo hasta el punto de conseguir plenitud, densidad muscular y pico para que resulte 100% impresionante (pienso en Arnold Schwarzenegger)? La respuesta es no. No es posible transformar la forma con la que habéis nacido en algo completamente diferente. No se puede hacer. Pero siempre hay posibilidad de mejorar, a pesar de que todos tenemos un número limitado de fibras musculares en el bíceps.
|