RELATOS DE LAS VEGAS
Jay Cutler y Dexter Jackson han hecho historia en la industria del culturismo, así que Musclemag presenta un análisis exhaustivo del Mr. Olympia de 2009
Por Peter Mc Gough
Fotos: Garry Bartlett / Alex Ardenti / Jason Breeze
Bien es cierto que Las Vegas (Nevada, EE UU) y el Mr. Olympia encajan a la perfección como dos piezas de puzzle. Ambos son una muestra constante de extravagancia y magnitud, y promocionan continuamente sus atracciones, que al parecer mejoran año tras año. Tanto la competición como la ciudad crean ilusión y anuncian que podéis obtener las ganancias (tanto económicas como anabólicas) que cambiarán vuestras vidas, aunque en realidad sólo unos pocos pueden conseguirlas.
Sin embargo, al margen de esa apariencia superficial, no cabe duda de que la competición celebrada los pasados 25 y 26 de septiembre fue una de las más reñidas de todos los tiempos. Los asistentes presenciaron los cuerpos masivos y perfectos de un total de 23 atletas en Las Vegas (Nevada, EE UU) y, cuando la ruleta dejó de girar, hubo ganadores, perdedores y otros que pasaron desapercibidos. Ésta es su historia.
BRANCH SE ARRAIGA
El campeonato había alcanzado su momento álgido cuando Branch Warren se movía nerviosamente a la espera del anuncio del ganador. Miró a Jay fijamente, que esperaba impasible el nombramiento. Lo cierto es que pasó una verdadera eternidad hasta que finalmente empezaron a sonar las palabras mágicas: “Y el ganador es…Branch Warren”. Antes de que penséis que hemos perdido el juicio, debemos decir que el campeonato que acabamos de recordar es el Teen Nationals de la NPC de 1993, donde Branch se proclamó vencedor de los pesos semipesados y después derrotó a Jay, campeón de los pesos pesados, en el absoluto.
Habían transcurrido ya 16 años desde que ese adolescente procedente de Texas (EE UU) derrotó a Jay. Ahora ese mismo tipo (con unos 23 kilos más y un peinado moderno) era la barrera que impedía que se hiciera con el título más importante del culturismo. No podemos culpar a Branch de tener esos recuerdos con el deseo de que la historia volviera a repetirse. En esta ocasión, Jay consiguió el título, pero Branch, la gloria. De hecho, debemos admitir que Warren es el subcampeón más inesperado del Mr. Olympia en los 44 años de existencia de la competición. En las apuestas previas al campeonato, sonaban nombres como Greene, Cutler, Heath, Jackson, Martinez o Freeman antes que el de Branch, y en realidad nadie pensaba que entraría a formar parte de los seis primeros clasificados. No obstante, el nutricionista George Farah estaba convencido de que sí conseguiría estar en la parte alta de la clasificación, tanto es así que dijo en la precompetición que su cliente iba a dar la sorpresa en el Olympia.
El progreso sigiloso del atleta se caracterizó por su humildad y constancia: en todo momento prefirió mantener los pies en el suelo y ejercitarse con el método de la vieja escuela en el gimnasio Metroflex en Arlington (Virginia, EE UU), el hogar de Ronnie Coleman. Resulta evidente que las apariencias engañan, y Branch es uno de los atletas profesionales de trato más fácil de la industria, y es muy poco arrogante. En la conferencia de prensa (que tuvo lugar el día anterior a la precompetición del viernes), dijo con su acento tejano: “Tengo fe en mí mismo, siempre he sido un desvalido”. Entonces dio un paso adelante, se bajó los pantalones y enseñó sus piernas espectaculares, las mejores de la industria.
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