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CÓMO CONSEGUIR UN BUEN PECHO
Por Lee Labrada
“Hola Lee. Acércate, que te presento a mis amigos”, y creía que soñaba. Bueno, decirlo así es demasiado suave. Fue uno de los momentos que pasé a los 18 años en que estaba tan alucinado por lo que estaba viviendo que no podía decir ni media palabra.
Corría el año 1978 y estaba en la competición de culturismo Southern Cup Championships, en Tampa (Florida, EE UU). Hacía tan sólo un instante que había visto a Ed Corney, participante en el Mr. Olympia y gran posador y a un joven llamado Tom Platz, realizando unas poses delante del público. En aquella época, los posadores invitados salían al final del evento, después de anunciar a los ganadores. Corney y Platz se dirigieron hacia el principio de la sala rodeados de un mar de seguidores. El auditorio ya se estaba vaciando, cuando vi al culturista más grande que jamás había visto, y no se trataba de ninguno de los dos citados.
“Dios mío, ¿no es Mike Katz?”, me pregunté. Junto con Arnold, Mike Katz es una de las estrellas legendarias que aparecen en el documental Pumping Iron. Me acerqué y comprobé que era él, con ese magnífico pecho de 150 centímetros que, en una pose de pecho lateral proporcionaba apoyo suficiente para mantener de pie un vaso de vino.
“Guau”, me dije. Dos semanas antes había visto a Mike en la gran pantalla y ahora estaba al lado mío en carne y hueso, como si fuera un dios que había descendido del monte Olimpo pasearse entre los mortales.
Esperé a que la gente se dispersara un poco más antes de acercarme para, si no era amable, no pasar vergüenza delante de mucha gente. Cuando me acerqué a él, le extendí mi mano y le dije: “Señor Katz, solo quería saludarle”. Él me miró, sonrió y me preguntó mi nombre. Después, me rodeó los hombros con su brazo enorme y me dijo: “Hola Lee. Acércate, que te presento a mis amigos”.
¡Qué cosas recordamos de nuestro pasado! Lo que me viene a la mente con más claridad es la amplitud y la profundidad de los pectorales de Mike. A pesar de que llevaba un jersey, no podía ocultar tal desarrollo. En aquel momento supe que para tener el físico de un campeón debería conseguir un pecho de proporciones divinas.
Puesto que no disponía de la facilidad genética para esta zona corporal que tenía Katz, tuve que adaptar las rutinas a mis características. Utilicé un entrenamiento inteligente para conseguir un buen grosor muscular que me permitiera destacar en las poses laterales, imprescindibles para ganar una competición culturista. Incluso si no competís, seguro que queréis luciros en la playa o en la piscina. Para tener un pecho abultado y masivo, seguid leyendo. Si yo he podido, vosotros también.
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