En este ejemplarSuscríbeteE-Mail
Foro
EntrenamientoEntrevistasEspecialesCompeticionesNacionalSeccionesMichel Lackner
  Portada  
 

 

 
 
   

El juego de los esteroides anabólicos
Profundizamos en la jerga de los esteroides

Por Gerard Thorne

Cuando Steve Reeves hizo popular Muscle Beach hace más de 60 años, las palabras que se empleaban al hablar de rendimiento eran proteína, vitaminas, minerales, levadura de cerveza e hígado desecado. Estos eran los trucos usados por los habituales del culturismo en la época dorada de este deporte.

No hace falta que digamos que los tiempos han cambiado. Los culturistas de hoy necesitan tener en sus manos una guía médica de suplementos. Ni Reeves ni John Grimek hablaron de las modificaciones de la posición del carbono 17 en el Dianabol ni de si el clenbuterol es tan eficaz como la triodotironina en la pérdida de lípidos. Hoy muchos tildan al culturismo de guerra química, y con razón. En cuanto se extiende la noticia de que un producto está relacionado con la hipertrofia muscular o con la oxidación de la grasa, aunque sea remotamente, no falta en ninguna mochila de entrenamiento.

Y, a pesar de la constante evolución de los incentivadores químicos, los productos estrella de esa farmacopedia son los esteroides anabólicos. Hubo una época en la que estas sustancias se relacionaban sólo a los competidores olímpicos, los culturistas y otros atletas profesionales, pero ya se han extendido por toda la sociedad. Están por todos sitios. Los toman tanto empleados de la construcción y bomberos como ejecutivos y adolescentes.

Como ocurre con casi todos los fármacos, los esteroides se han rodeado de ciertos términos específicos. Los medios de comunicación y las fuerzas del orden utilizan los nombres de los distintos productos, como Winstrol, Deca-Durabolin y Dianabol, pero las ratas de gimnasio tienen también otro lenguaje. En estos clubes del músculo se oye hablar de tralla, de mandanga o de anabólicos. Es probable que hayáis escuchado estas palabras y quizá hasta sintáis curiosidad por saber más sobre este vocabulario; así que, vamos allá.

 

Sigue leyendo este artículo en Musclemag, la Voz Independiente del Culturismo,
disponible ya en tu distribuidor de prensa habitual o suscribiéndote aquí.


<<arriba

 


© Musclemag Ed. Española 2007