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PACO GUTIÉRREZ, ALIAS EL POLLO

Afán de superación

Por Cándido Moro

Fotos Manuel Balaguer

El culturismo está plagado de ejemplos de lo que una persona es capaz de conseguir si cuenta con voluntad, agallas, coraje o verdadero afán de superación.
Y en ese sentido, nuestro protagonista puede darnos una verdadera lección.

Siempre he dicho que muy poco podemos aprender en culturismo de esos especimenes con una dotación genética excepcional y por encima de la media, que parecen haber nacido para desarrollar músculo durmiendo. Los hay realmente afortunados en ese apartado y cuentan con todo lo idóneo para ser unos privilegiados del músculo. Los dioses han sido generosos con ellos, pero la mayoría estamos muy lejos de esas características y tratar de copiar sus sistemas o fijarnos en ellos como objetivo es tan irreal como abocado al fracaso.
El verdadero culturismo tiene su esencia en la superación de las propias limitaciones genéticas, en lograr un físico admirable e impresionante de lo que originalmente era un montón de huesos y poco más. Y todos podremos aprender infinitamente más de alguien que pasó de 60 a 75 kilos con esfuerzo, que de esas excepciones genéticas que alcanzan los 130 casi sin dificultad.
En otras palabras, que podéis aprender más de Paco Gutiérrez que de Coleman o de Cutler.
Y es que este hombre ha sido capaz de construir un físico magnífico de más de 80 kilos para sus 1,66 metros, prácticamente de la nada, con todo en contra a priori y lo ha conseguido sencillamente porque desde el principio ha tenido un inmenso afán de superación.
Dicen que los buenos culturistas han de contar con una serie de requisitos o particularidades genéticas, pues Paco apenas pesaba 60 kilos cuando empezó y el calificativo que mejor se le podía aplicar era el de canijo. Está claro que las grandes estrellas del músculo despuntan pronto y empiezan desde muy jóvenes, como Arnold que ya era un adolescente de 19 años que impresionaba en el mundo, o Cutler que con menos de 20 años ya arrasaba en las competiciones amateurs de Estados Unidos. Sin embargo, Paco empezó a entrenar con pesas después de los 28 años.   
¿Su mejor cualidad física entonces? Ninguna. ¿Su arma secreta? Su profundo afán de superación.
Una vez que decidió que quería transformar su cuerpo, entonces ya nada podía detenerlo, y lenta, muy lentamente, pero sin desmayo siguió día a día el lento proceso de entrenamiento y cambio de los hábitos alimenticios para ir paulatina y progresivamente añadiendo kilo tras kilo de músculo a base de sangre, sudor y lágrimas. Ese, ese es el verdadero culturismo, el que ha de inspirarnos a todos nosotros y darnos más fuerza para esforzarnos cada día en el gimnasio y superar a nuestro mayor rival: nosotros mismos.

 

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