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CRISTIAN FLORES
Con mucha ilusión
Por Cándido Moro
Si hay algo que ha de primar en un principiante en el culturismo, eso es ilusión, porque el trabajo por delante es tan duro, arduo y largo que, o se tienen grandes dosis de entusiasmo o en poco tiempo el ejercitarse con pesas será cosa del pasado.
Cristian Flores tiene dos ventajas para llegar a convertirse en un buen culturista, una es estar dotado de mucha ilusión y la otra que ha empezado a entrenarse en el entorno apropiado.
Cada primavera son miles los jóvenes que se inscriben en el gimnasio para labrarse un físico de grandes músculos, pero lamentablemente más de las tres cuartas partes de esa gente no sigue entrenándose con pesas tres meses después, porque en ese tiempo han descubierto que los músculos no crecen ni rápido ni fácil. Los que siguen empeñados en el intento han de poseer grandes dosis de entusiasmo y mucha ilusión para soportar los rigores del entrenamiento un día y otro y empezar a mirar los alimentos como nutrientes que tienen un objetivo estratégico, en lugar de cómo un bocado sabroso para pasar un buen rato. Estos son los que con el tiempo consiguen resultados y pueden llegar a cumplir su sueño. No obstante, y aunque como digo estar cargado de ilusión constituye un requisito imprescindible para seguir en la brecha, los factores externos cuentan mucho también, como por ejemplo el entorno donde uno se entrene.
Si por ejemplo, el gimnasio carece de esa atmósfera de machaqueo y por el contrario allí sólo acude el personal a pasar un buen rato y todo el sudor lo produce la bicicleta estática, entonces pocos ánimos puede alguien obtener en ese ambiente como para machacarse con dureza e intensidad. En cambio, si uno entra en uno de esos gimnasios donde se respira el esfuerzo por doquier, dónde la música que prevalece es la del choque de los hierros y los gruñidos de las últimas repeticiones duras, y donde todos luchan por un objetivo, la cosa cambia y es muy probable que ahí se enganche uno y los progresos sean seguros.
Eso es lo que sucede en el caso que nos ocupa, porque este chico se entrena en el Anaqués de Juan Marco, en la localidad barcelonesa de Santa Coloma y si de algo tiene fama ese centro y su dueño es de reunir entre sus paredes a montones de culturistas de primer orden y de todos los niveles, desde profesionales como Paco Bautista, que se hizo allí, hasta numerosos otros grandes campeones. Por consiguiente, Cristian ya ha empezado con buen pie, pues está en el sitio correcto y es seguido por la persona idónea para que pueda llegar a construir un gran físico.
De momento Cristian es poco más que un novato cuyo bautismo sobre un escenario se produjo en el social entre compañeros, en junio de 2006, cuando llevaba poco tiempo de entrenamiento.
Está claro que esta no es la historia de un gran campeón, ni mucho menos, pero puede que muchos de los jóvenes lectores de esta revista se vean un poco reflejados en Cristian y vean en su entusiasmo desbordante e ilusión por forjar un cuerpo impresionante el camino a seguir en este bello, pero duro deporte. No olvidéis que un día, el gran Paco Bautista, precisamente el ídolo de Cristian, comenzó como él mismo, así que, ¿quién sabe lo que este joven conseguirá como culturista con el tiempo?
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