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JORGE ALBERTO SÁNCHEZ
Culturista autodidacta
Por Cándido Moro
La mayoría de los grandes culturistas han sido autodidactas y se han hecho a sí mismos.
Hoy casi todos los grandes campeones cuentan con un entrenador que les dicta qué comer, cómo entrenar y hasta el último detalle. Cuando éste se equivoca, o el discípulo no sigue bien las instrucciones se produce el desastre.
Sin embargo, antes no era así y los grandes mitos del culturismo eran autodidactas, como lo es Jorge Alberto Sánchez.
El protagonista de este artículo nació en Alemania el 7 de noviembre de 1969, en concreto en la ciudad de Colonia, de padres españoles y tiene dos hermanos.
Con el tiempo la familia regresó a España y hoy Jorge está instalado en Torremolinos, Málaga.
Al joven siempre le gustó el deporte, así que paralelamente a sus estudios practicó disciplinas como fútbol, baloncesto y kárate, aunque ninguna de ellas llegó a colmarlo por completo, hasta que llegó el culturismo. Pero vayamos por partes.
Los inicios
Con 16 años, Jorge se acerca a las pesas para experimentar y con una idea muy clara: “Ganar más peso corporal de cara a otros deportes que practicaba”
En aquellos momentos el joven tenía una constitución delgada, ya que pesaba 65 kilos y medía 1,68 metros, pero los cambios no tardaron en llegar, como él mismo recuerda: “Sobre todo la fuerza y el rendimiento a la hora de jugar al baloncesto”.
Tampoco olvida que al principio sus familiares eran reacios a que mostrara tanta devoción por los hierros, pero hoy en día conocen mejor este deporte y lo valoran muy positivamente.
Evolución en el entrenamiento
Ya una vez imbuido en el culturismo, devora las revistas del músculo y Frank Zane, Sergio Oliva y Franco Columbu se convierten en sus ídolos. ¿Qué conocimientos tenía de nuestro deporte Jorge en sus comienzos? “Ninguno porque todo me era desconocido” declara él con rotundidad.
¿Qué sistema de entrenamiento empleaba? “Totalmente descabellado, ya que era neófito en la materia, pero me convertí en autodidacta y poco a poco fui descubriendo qué me funcionaba y qué no y así paulatinamente fui aprendiendo de mis propios errores y de las respuestas de mi cuerpo”.
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