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CULTURISMO MÁS ACCESIBLE
Por Cándido Moro
En los últimos tiempos no dejan de oírse voces que reclaman la subida a los podios de los físicos más estéticos, menos voluminosos, más accesibles por así decirlo.
Lo cierto es que con el incesante incremento del peso de los grandes campeones, se ha agrandado la distancia entre las estrellas del músculo y el público. Y también se han alejado las posibilidades de victoria en los grandes certámenes para aquellos atletas que no superen con creces los 100 kilos de músculo seco y duro.
Al nivel profesional es, desde hace bastantes años, casi impensable que un culturista que no supere el 1,70 metros y la barrera de los 100 kilos, se adjudique la victoria, a pesar de que sea el físico más bonito y equilibrado del escenario. La mayoría de culturistas de esa envergadura que acceden al carné profesional, dejan de competir después de comprender que no tienen ninguna opción ante los monstruos de 120, 130 o más kilos. Y al hacerlo no sólo privan a los aficionados del disfrute de sus físicos, sino que también impiden que este deporte siga avanzando, porque esa realidad desanima a muchos de ellos de la competición; pero lo que es peor todavía, puesto que esos físicos suelen ser los predilectos del gran público, éste también pierde interés por el culturismo.
Sí, ya sé que muchos no compartís esa visión de las cosas, porque ante todo valoráis el tamaño a toda costa y bajo esa premisa ha de ganar siempre el más voluminoso. Pero nunca antes ha habido culturistas más grandes que ahora, ni tampoco el culturismo ha generado menos interés entre el gran público. ¿Puede haber alguna relación entre ambos extremos? Yo creo que sí.
No digo que debamos evitar que los culturistas de gran envergadura avancen y reciban el reconocimiento que merecen, ni por supuesto tampoco pretendo que se les castigue por ser grandes, no, sólo me parece que sería interesante y beneficioso para el deporte en general que se valorase más a los más pequeños también, porque al hacerlo se haría justicia a atletas impresionantes que pueden hacer mucho por la difusión y popularidad de este deporte. Está demostrado que si el público y los posibles practicantes de culturismo ven a los campeones como monstruos de otra galaxia e inalcanzables, pierden interés por involucrarse en la actividad.
Tanto es así que, muy acertada y sabiamente, las organizaciones de culturismo han optado por crear nuevas divisiones de peso, que unas llaman talla-peso, otras classic bodybuilding, etcétera, con un doble objetivo, dar entrada y posibilidad de competir a atletas de desarrollos menos desorbitados y que el gran público se anime a practicar culturismo, ilusionándose por físicos accesibles y al alcance de cualquiera con una dotación genética media, que se entrene con dedicación.
Que ese paso se dé en el terreno amateur es fundamental, pero no ha de quedarse ahí, es necesario trasladarlo al ámbito profesional, porque éste constituye el máximo escaparate de proyección del músculo. La verdadera asignatura pendiente es que en las competiciones profesionales se instauren dos categorías de peso, para dar opción a todos los competidores por igual a la victoria. Eso llevaría a muchos más culturistas a subirse al escenario, lo cual redundaría en espectáculos mayores y entretenidos, pero también más equidad para los atletas.
¿Por qué no volver al Mr Olympia de la época de Arnold en que se celebraba en dos categorías de peso? ¿Recordáis Pumping Iron? Franco Columbo ganó la de menos de 90 kilos y Arnold la de más de ese peso, luego hicieron el absoluto que ganó el Roble.
Shawn Ray está luchando por instaurar las dos categorías de peso entre los profesionales IFBB y creo que es una opción doblemente acertada, tanto para los atletas, como para el futuro de este deporte y su proyección.
Hagamos que el culturismo sea más accesible para todos los culturistas y el gran público, porque ese puede ser el camino para recobrar la popularidad que nunca debimos perder.
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