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Dieta, nutrición y cambio corporal
(9ª Parte)
Vitaminas, minerales y agua
Hasta ahora, hemos hablado de las proteínas, los carbohidratos
y las grasas esenciales, los llamados macronutrientes. Se trata
de nutrientes que deben ingerirse en cantidades lo bastante grandes
como para medirse en gramos. Por ejemplo, una persona ha de tomar
entre 180 y 300 gramos de pollo para obtener de una comida las
proteínas suficientes. Pero existen otros nutrientes fundamentales
para la salud. Nos referimos a los micronutrientes, en concreto
a las vitaminas y a los minerales. Los necesitamos en dosis menores
(miligramos), pero ello no significa que no sean importantes.
Las vitaminas y los minerales actúan como catalizadores
en la mayoría de las reacciones bioquímicas e intervienen
en la liberación de energía de los alimentos. Los
micronutrientes son indispensables para el desarrollo muscular,
la eliminación de grasa, el funcionamiento cerebral y numerosos
procesos biológicos. Los estados carenciales pueden causar
debilidad muscular, ralentización de la lipólisis,
deterioro de los tejidos conjuntivos y mayor vulnerabilidad a
las enfermedades como consecuencia de la supresión del
sistema inmunitario.
Las vitaminas son compuestos orgánicos; es decir, se encuentran
en los alimentos que consumimos. Su función principal consiste
en ayudar a las enzimas en reacciones como el metabolismo de la
energía, la síntesis proteica, la digestión
y la absorción de los nutrientes. La falta de micronutrientes
impide la correcta utilización de los macronutrientes.
Otro posible efecto secundario de un déficit vitamínico
continuado es un problema de salud lo bastante grave como para
llegar a provocar la muerte.
Las vitaminas viajan por la corriente sanguínea disueltas
en moléculas de grasa (liposolubles) o agua (hidrosolubles).
En el primer grupo, se encuentran las vitaminas A, D, E y K, que
el organismo puede almacenar en el tejido adiposo o en el hígado
para utilizarlas posteriormente. Sin embargo, las vitaminas hidrosolubles,
como las del complejo B y la C, sólo permanecen en el cuerpo
unas horas. Por eso es importante tomar los alimentos adecuados
y complementar la dieta con vitaminas.
Los minerales son inorgánicos; no los producen propiamente
los seres vivos, aunque están presentes en ellos. La carne
roja, por ejemplo, contiene hierro, y la leche aporta calcio.
Como las vitaminas, los minerales activan las enzimas y participan
en infinidad de funciones corporales, entre ellas la formación
de sangre, el equilibrio de los líquidos, la comunicación
neuronal, la contracción muscular (incluida la del corazón)
y la producción de energía. Algunos se usan incluso
para crear tejidos y huesos.
En función de la cantidad que requiera el cuerpo, los minerales
se dividen en macrominerales y microminerales. Entre los macrominerales,
se incluyen el calcio, el magnesio, el fósforo, el potasio
y el sodio; entre los microminerales, el cromo, el zinc y el selenio,
necesario en dosis de microgramos (la millonésima parte
de un gramo).
Las carencias vitamínicas pueden originar pérdida
de reflejos, alteraciones del tracto gastrointestinal, hinchazón
y debilidad muscular. La falta de minerales puede ocasionar calambres
musculares, insomnio, osteoporosis y trastornos renales. Las autoridades
sanitarias estadounidenses (la FDA) han establecido una cantidad
diaria recomendada (CDR) de estos nutrientes para orientar a los
consumidores. Pero no han tenido en cuenta las necesidades de
las personas que hacen ejercicio y se entrenan con pesos. Esas
cantidades tienen el fin de mantener la salud de las personas
sedentarias normales, no mejorarla ni optimizarla. Las dosis recomendadas
por la FDA resultan notablemente inadecuadas para quienes sufren
a diario un gran desgaste físico.
Las personas que se entrenan con pesos precisan más vitaminas
y minerales por las mismas razones por las que deben tomar más
proteínas. El ejercicio físico aumenta de manera
espectacular la demanda de vitaminas y minerales en el organismo.
Por cierto, la falta de variedad en la elección de los
alimentos puede favorecer un déficit de esos nutrientes,
que, para complicar aún más las cosas, se pierden
en gran medida cuando los alimentos se cocinan o se congelan.
Los productos muy procesados (que os insto a evitar) están
desprovistos de todo valor nutritivo. Por último, pero
no por ello menos importante, el suelo del que proceden los alimentos
que ingerimos está tan explotado que apenas contiene micronutrientes.
(Ver ‘Vitaminas y minerales: ¿obtenéis los
que necesitáis?’, página 12). Ante estos hechos,
no debe extrañarnos que las personas que hacen ejercicio
regularmente sufran un déficit de vitaminas y minerales,
lo que pone de manifiesto la necesidad de complementar la alimentación
con un suplemento específico. ¿Corren el mismo riesgo
quienes no practican ningún deporte? Un informe reciente
del Consejo de Nutrición Responsable de EE UU (CNR) recoge
que el 80% de las mujeres y el 70% de los hombres consumen menos
de dos tercios de la CDR de uno o más nutrientes. El doctor
Lester Packer, eminente profesor del Departamento de Biología
Celular y Molecular de la prestigiosa Universidad de California,
en Berkley, afirma que “resulta difícil obtener un
grado protector de ciertos nutrientes sólo a partir de
los alimentos”. Y es que las personas que llevan una dieta
equilibrada, dentro de los cánones de la FDA, pueden padecer
carencias nutricionales porque muchos de los productos que consumen
están refinados o procesados. Según un estudio publicado
por dos doctores de Harvard en el Journal of the American Medical
Association (2002;287:3127-9), todos los adultos deberían
tomar un complejo vitamínico y mineral a diario. Esta recomendación
se basa en investigaciones que demuestran que esos suplementos,
siempre que sean de calidad, ayudan a prevenir una serie de dolencias
crónicas, como las cardiopatías y diversos tipos
de cáncer. Y se ha destacado que con una fórmula
que contenga un espectro completo de vitaminas y minerales (con
la cantidad apropiada de ácido fólico y vitamina
B6 y B12) se reduce de manera sustancial el riesgo de padecer
afecciones cardiacas, porque disminuyen el nivel de homocisteína.
| Los estudios científicos demuestran que las vitaminas
y los minerales son fundamentales para prevenir las enfermedades,
combatir el envejecimiento y mejorar la salud en general |
En definitiva, las personas que hacen ejercicio experimentan
una pérdida de micronutrientes superior a la normal. Este
dato es especialmente importante para los culturistas y atletas
de fitness de competición, que limitan el consumo de fruta
y lácteos durante el periodo de preparación. Se
trata de una estrategia acertada para estimular aún más
la eliminación de grasa las ocho semanas anteriores a un
campeonato, pero no olvidemos que con esa restricción se
eliminan algunos de los alimentos más ricos en vitaminas
y minerales. Creo que quienes se entrenen de manera habitual,
sobre todo los atletas de fuerza y los culturistas, deberían
seguir un programa de suplementos básico, que incluya un
complejo de vitaminas, minerales y antioxidantes de absorción
mejorada y un suplemento de proteínas de liberación
gradual. En el primer caso, recomiendo una fórmula potente
y completa, pensada para los deportistas profesionales: VMA, de
Venice Beach Nutritional/Muscle Research. Una o dos dosis diarias
garantizan que el organismo reciba las vitaminas, los minerales
y los antioxidantes que necesita para restablecer los que se eliminan
con el ejercicio físico.
Los componentes de VMA se absorben con una eficacia extraordinaria
gracias a la acción de diversos fosfolípidos y del
Bioperine, un agente que aumenta la biodisponibilidad de las vitaminas,
los minerales y los antioxidantes hasta un 300%. En otras palabras,
con VMA se logra la máxima asimilación de una composición
excepcionalmente potente. Yo no entraría a comprar en una
tienda de trajes de baño si lo que busco es equipamiento
militar, y tampoco me gastaría el dinero en uno de esos
complejos que se encuentran en cualquier supermercado, porque
no han sido concebidos para los culturistas que se entrenan con
intensidad. También aconsejo el VMA por otro ingrediente:
el Therma ACP (hojas de té verde), con poderosas propiedades
antioxidantes y lipolíticas, que optimiza otro componente,
el Absorbol. Y tiene un efecto adicional de gran valor para mis
clientes culturistas o powerlifters si respetan el horario de
consumo. La primera dosis debe tomarse alrededor de una hora después
de levantarse por la mañana.
¿Por qué? Porque en esos instantes se produce un
pico de cortisol, y el VMA contiene un inhibidor de esa hormona.
Y ¿para qué queremos reducir la secreción
matinal del cortisol? Porque un nivel alto ralentiza los procesos
anabólicos, inhibe la producción de la hormona de
crecimiento (GH), activa la degradación del tejido muscular
y bloquea la síntesis proteica, todas ellas situaciones
que conviene evitar, en especial cuando se tienen dificultades
para ganar masa muscular. Asimismo, reduce las reservas de glutamina
de los músculos y obstaculiza la utilización de
la glucosa. En resumen, un nivel alto de cortisol puede interrumpir
el desarrollo muscular en esa franja de tiempo. De prolongarse
ese estado, el cuerpo se volverá contra sí y empezará
a destruir tejido muscular para extraer aminoácidos que
el hígado se encargará de convertir en glucosa mediante
un proceso denominado gluconeogénesis. Los estudios demuestran
que bloquear los receptores del cortisol estimula el desarrollo
muscular y la recuperación. El antagonista del cortisol
que contiene el VMA actúa rápidamente y reduce el
nivel de esa hormona hasta un 33%, una disminución significativa
y segura al mismo tiempo. Así, los deportistas que toman
este suplemento de Venice Beach por la mañana, además
de recibir una dosis generosa de vitaminas, minerales y antioxidantes
clave para combatir los radicales libres, consiguen activar el
metabolismo (y la eliminación de grasa) y controlar el
cortisol, lo que favorece la absorción de los aminoácidos
y la retención de nitrógeno. También supone
una mejor utilización de glucosa y un incremento de la
síntesis de glucógeno y de las proteínas
a lo largo de la mañana. Combinando la dieta y el programa
de entrenamiento MET (que se detallará en los próximos
meses) con el VMA y el ADL3 (otro suplemento de Venice Beach)
el resto el día, el desarrollo muscular puede llevarse
a cabo sin impedimentos mes tras mes. Si a eso se añade
la UDA+ Protein (o el Ultracal) y el Primestrin+, tendremos uno
de los principales programas ergogénicos de Venice Beach.
Recordad que para que un programa de transformación física
sea eficaz debe incluir todos los factores: el entrenamiento adecuado,
la dieta adecuada, la motivación adecuada y las ayudas
ergogénicas adecuadas. Centrarse en uno solo no dará
los resultados deseados.
| El VMA neutraliza el pico de cortisol que se produce una
hora después de despertarnos, lo que nos ayuda no sólo
a conservar el tejido muscular, sino también a perder
grasa |
Complejos vitamínicos y minerales: ¿son
realmente necesarios?
Podría seguir enumerando las razones por las que creo que
es recomendable tomar una fórmula de vitaminas, minerales
y antioxidantes de absorción mejorada, pero me limitaré
a citar al doctor Richard Schultz, uno de los mejores herboristas
del mundo: “En 1948, un bol de espinacas aportaba una cantidad
X de nutrientes. En 1963, eran precisos 28 boles para obtener
la misma cantidad de nutrientes. En 1993, eran necesarios 87”.
“En pocas palabras, el valor nutritivo de nuestros recursos
alimentarios ha alcanzado un mínimo histórico. Si
los órganos no reciben los nutrientes que necesitan, acaban
degenerándose. Así que en un momento en el que las
amenazas para la salud (virus, parásitos y bacterias) son
mayores que nunca, la riqueza de los alimentos que ingerimos para
protegernos de ellas es la menor de todos los tiempos”.
“No debe sorprendernos, pues, que el índice de las
enfermedades degenerativas se haya disparado en este país
[EE UU]. El cáncer, la diabetes, las afecciones coronarias,
la artritis... todos son procesos degenerativos. Además,
la vida en el siglo XXI se caracteriza por una gran tensión
emocional. En la sociedad moderna, y su abundante consumo de comida
basura, rara vez se satisfacen las necesidades nutricionales.
Y con la edad disminuye la capacidad del organismo para absorber
los nutrientes de los alimentos; de ahí la conveniencia
de tomar un suplemento, que nos proporcionará los nutrientes
que nos faltan en la dieta y que los órganos necesitan
para regenerarse y funcionar correctamente”.
Terminamos con esto el apartado dedicado a las vitaminas y los
minerales, pero existe otro elemento básico para vida:
el agua.
El agua
Aunque no se considera un nutriente, el agua es esencial para
gozar de buena salud y ganar masa muscular. Conduce los electrolitos
a los músculos y posibilita su contracción y la
transmisión de los impulsos nerviosos. También transporta
las vitaminas, los minerales, la glucosa, los aminoácidos
y las hormonas a todo el cuerpo. De hecho, constituye el 70% del
organismo. Sin ella, no podríamos metabolizar las grasas
ni retirar los residuos de las células. Todos los seres
vivos necesitan agua. Ayuda a producir energía, regular
la temperatura corporal, desintoxicar el organismo, crear células
o lubricar las articulaciones. La deshidratación acelera
el envejecimiento y favorece los procesos inflamatorios.
El cuerpo pierde agua constantemente... incluso con la respiración,
pero también con el sudor del calor del verano y el ejercicio
físico, que nos refresca. Las bebidas con cafeína,
como el café, el té y ciertos refrescos, así
como el alcohol, estimulan aún más la eliminación
de líquidos porque actúan como diuréticos.
Cuando tomemos esos productos debemos beber agua en la misma proporción
como medida de compensación. Para las personas que desean
reducir su porcentaje de grasa corporal, el agua es aún
más importante, ya que una deshidratación leve ralentiza
un 3% el ritmo metabólico basal, pero esa ligera caída
supone ganar medio kilo de grasa al cabo de seis meses. Los estudios
demuestran también que una pérdida de agua de tan
sólo un 1% del peso corporal limita el rendimiento físico
y mental. Una pérdida del 4% puede causar cefalea, fatiga,
debilidad muscular e irritabilidad. Si llega al 7% en el verano,
las consecuencias pueden ser fatales.
| La falta de agua puede alterar el equilibrio de los electrolitos
y afectar a la fuerza y a la contracción muscular,
así que aseguraos de beber la cantidad suficiente a
lo largo del día |
Mantener el cuerpo hidratado permanentemente constituye un factor
importante del programa MET. No esperéis a tener sed para
beber agua, porque tomaréis menos de la que necesitáis.
Puede que no sea un tema de conversación agradable, pero
el color de la orina constituye una forma sencilla de saber si
el organismo recibe la cantidad adecuada de agua. Un tono amarillo
oscuro indica que necesitamos más líquidos. Bebed
el agua suficiente para que la orina adquiera un color más
claro, casi transparente. Una persona normal necesita ocho vasos
diarios de agua. Por supuesto, quienes hacen ejercicio han de
beber más. Os recomiendo que llevéis con vosotros
una botella grande de agua y vayáis tomando sorbos.
Recapitulando, cuando sigáis la dieta MET, bebed mucha
agua y acostumbraos a tener una botella grande en la mesa de la
oficina o en el coche. Repito: no esperéis a sentir sed;
id bebiendo todo el día. No ingerir la cantidad suficiente
de agua, además de los efectos negativos que se han mencionado,
puede alterar el nivel de sodio y potenciar la retención
de líquidos subcutáneos, que transmite una imagen
fláccida. Según una encuesta reciente del Centro
de Información Nutricional de EE UU, los estadounidenses
beben una media de 4,6 vasos de agua al día, frente a los
5,9 de bebidas que estimulan la diuresis, como el café
y los refrescos. Si a eso sumamos que la mayoría de las
personas sufre una deshidratación del 2% al 4% —en
cierto casos, hasta del 6%— de su peso corporal cuando hace
ejercicio, resulta fácil comprender que el programa MET
recomiende tomar 10 vasos de agua al día.
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