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Dieta, nutrición y cambio corporal
(15ª Parte)
El programa definitivo de pérdida de grasa MET:
más allá de los principios básicos
El mes pasado, nos ocupamos del importante papel que desempeñan
las proteínas en la dieta y destacamos, en particular,
su capacidad para estimular la eliminación de grasa, ya
que requieren un mayor procesamiento metabólico (cerca
del doble que los carbohidratos o los lípidos) y, por tanto,
un mayor gasto calórico. Señalamos también
que con la dieta lipolítica definitiva MET se ingiere un
48% de proteínas hasta que se alcanza el objetivo previsto.
¿Tienen algo que temer las personas sanas y aficionadas
al deporte que consuman esa cantidad de proteínas durante
la fase de dieta del programa MET? Por supuesto que no. Más
bien lo contrario: cada vez son más los científicos
que reconocen los innumerables beneficios que se derivan de una
mayor ingestión de proteínas cuando se hace ejercicio
físico. “Los deportistas destruyen parte de su tejido
muscular cuando se entrenan, así que necesitan más
proteínas que las personas sedentarias para regenerarlo
y obtener una respuesta de crecimiento”, aclara el doctor
DiPasquale, de la Universidad de Toronto (Canadá). “Las
proteínas pueden emplearse también como fuente de
energía, sobre todo en las actividades de resistencia y
en los regímenes de pérdida de peso”. El doctor
Pete Lemon, de la Universidad de Ontario Occidental (Canadá),
añade: “Los últimos estudios confirman lo
que los deportistas llevan diciendo 80 años: consumir tan
sólo la CDR (cantidad diaria recomendada) puede limitar
los progresos. El cuerpo utiliza las proteínas constantemente
como materia prima para la reparación, el mantenimiento
y el desarrollo de los músculos, por lo que para optimizar
los resultados que se logran en el gimnasio es preciso un aporte
proteínico continuado. ¿En qué medida afecta
a los riñones de una persona sana una dieta con un mayor
contenido proteínico? En un ensayo clínico reciente
no se han detectado alteraciones en la función renal de
culturistas que toman hasta 2,6 gramos de proteínas por
kilo de peso corporal (Poortmans y Dellalieux, 2000). De hecho,
en otro estudio, efectuado con hembras de rata, pareció
incluso mejorar (Sterch et al., 1992). Además, como vimos
el mes pasado, las dietas más ricas en proteínas
reducen el nivel de LDL y triglicéridos (el colesterol
malo) y eleva el de HDL (el colesterol bueno). En resumen, tomar
más proteínas os ayudará a quemar más
grasa y, muy probablemente, a vivir más sanos.
Además de comer en cantidades menores pero con más
frecuencia (cinco, para perder grasa), seguir el programa de entrenamiento
adecuado, alimentarnos correctamente e incrementar el porcentaje
de proteínas de nuestra dieta, ¿qué más
podemos hacer para ganar la guerra contra el tejido adiposo no
deseado? Prestad mucha atención, porque ha llegado el momento
de exponer íntegramente el sistema lipolítico MET.
Será ésta la lección en la que revelaré
todos sus entresijos. Ganar al mismo tiempo definición
y plenitud muscular no tiene por qué resultar tan complicado.
Cuando comprendáis su mecanismo y comprobéis por
vosotros mismos su eficacia y la durabilidad de sus efectos, formará
parte para siempre de vuestro estilo de vida. Tomando como punto
de partida los principios básicos que describimos el mes
pasado, adentrémonos en el programa definitivo de pérdida
de grasa MET.
Los límites de la restricción calórica
Numerosas dietas se basan únicamente en la disminución
de las calorías. Quienes las siguen adelgazan unos kilos,
reducen de nuevo el consumo de alimentos cuando su peso se estanca,
y repiten el proceso tanto tiempo como resista su fuerza de voluntad.
No es buena idea. Infinidad de personas han puesto en práctica
este método, y, en pocas palabras, no funciona. ¿Sabíais
que más del 60% de los estadounidenses sufre sobrepeso?
Pues la inmensa mayoría ha intentado corregirlo haciendo
dieta y ha fracasado estrepitosamente. Lo más triste es
que en cada nueva tentativa necesitan más tiempo para perder
el mismo peso que la ocasión anterior y que, al final,
vuelven a engordar. Es más, las estadísticas demuestran
que no sólo vuelven al punto inicial, sino que acaban con
más kilos. Multitud de personas se han visto atrapadas
en este círculo vicioso. Sé que los lectores habituales
de esta sección conocen a la perfección este fenómeno,
pero, sólo para que quede constancia de ello, matarse de
hambre con restricciones calóricas drásticas es
una pérdida de tiempo absoluta, una práctica que
no conduce más que a la frustración.
¿Por qué no funcionan las restricciones
calóricas drásticas?
Cuando se intenta reducir la grasa corporal recortando las calorías,
el cerebro tiene una forma bastante peculiar de notificar la necesidad
de más nutrientes. Además de emitir con más
frecuencia señales de hambre, ralentiza el metabolismo,
lo que favorece en gran medida el almacenamiento de grasa. En
definitiva, al detectar la falta de alimento, el organismo declara
el estado de alarma y reacciona anulando todos los procesos lipolíticos
y reservando todas las calorías, ajustando el gasto energético
con el propósito de recuperar el peso original. Se trata
de una respuesta instintiva para garantizar la supervivencia.
Las restricciones calóricas radicales traen siempre consigo
un enlentecimiento del metabolismo; es decir, del ritmo al que
se queman las calorías. También debilitan el sistema
inmunitario y desestabilizan el nivel de azúcar en la sangre.
Si habéis seguido este tipo de regímenes, ya conocéis
los resultados. Al principio, se pierde peso. Luego, se progresa
a paso de tortuga. Si no se adoptan las medidas adecuadas para
solucionar esta situación, se crea un entorno fisiológico
que hace imposible perder grasa y alcanzar nuestros objetivos
físicos.
| La dieta MET incluye todos los factores que pueden ayudaros
a maximizar la eliminación de grasa |
Quienes obtienen resultados utilizando esta única estrategia
no tardan en enfrentarse con otro gran problema: el mantenimiento.
Digo grande porque en un 90% de los casos se recuperan en los
12 meses siguientes entre uno y dos tercios de los kilos perdidos,
y prácticamente todos al cabo de cinco años. Salta
a la vista que su sistema no funciona. Veamos cuál es el
método verdaderamente eficaz.
| En un estudio del Laboratorio de Comportamiento y Metabolismo
Humanos, en Nueva York (EE UU), se midieron los efectos en
voluntarios obesos y no obesos del aumento o la reducción
de entre un 10% y un 20% del peso corporal. En ambos casos,
se detectaron cambios metabólicos encaminados a restablecer
el peso original o el punto de referencia establecido |
Controlar el metabolismo en una dieta
Insisto en que ni las restricciones calóricas excesivas
ni las estrategias basadas en una sola medida dan resultado. Es
necesaria una combinación específica de elementos,
que detallaré más adelante. Pero una cosa es cierta:
no se puede perder grasa sin que exista un déficit calórico.
El secreto está en la moderación y en la paciencia.
Si habéis intentado en vano simultanear el tamaño
muscular y la definición, aprovechad la oportunidad que
se os ofrece aquí, en la lección 14ª del curso sobre
el sistema MET. Si lo que deseáis es transformar vuestro
físico y perder grasa, no desperdiciéis esta ocasión.
Todo lo que necesitáis saber se describe de manera minuciosa
en estas entregas, y os invito a sumaros a los miles de personas
que están logrando unos cambios extraordinarios en su cuerpo
con un programa que ahora tenéis en las manos. Me gustaría
destacar la importancia de no actuar con urgencias ni prisas:
concedeos un tiempo para alcanzar vuestra forma física
ideal. Como veréis a continuación, obtendréis
mejores resultados y disfrutaréis más del proceso.
He conocido a un sinfín de principiantes que se proponen
competir en un campeonato local y que, luego, por una u otra razón,
esperan hasta el final para hacer la dieta, lo que les obliga
a reducir drásticamente las calorías. La consecuencia
es que se presentan a la competición agotados, con menos
tamaño y en una forma física mucho peor de la que
permite su potencial.
| No se puede perder grasa sin que exista un déficit
calórico, pero no seáis radicales. El secreto
del éxito radica en la moderación y en la paciencia |
No obstante, se da la paradoja de que, por una parte, es prácticamente
imposible desarrollar la masa muscular sin un equilibrio calórico
positivo —en especial, para quienes no siguen un programa
de suplementos de segunda generación— y, por otra,
resulta muy difícil perder grasa sin un déficit
calórico. El sistema MET soluciona este problema alternando
a lo largo de la semana periodos hiper- e hipocalóricos.
La dieta lipolítica definitiva MET consta, en concreto,
de cinco días en los que se efectúa una reducción
calórica moderada y dos en los que se aumenta el consumo
de alimentos.
Se sigue una dieta hipocalórica toda la semana salvo los
miércoles, que son días ricos en carbohidratos,
y los sábados, en los que se hace una comida libre. Los
miércoles se incrementan las calorías en torno a
las 500 (todas ellas procedentes exclusivamente de carbohidratos
de bajo índice glucémico —ver lecciones anteriores—)
y los sábados el recuento calórico sube lo que aporte
la comida libre. Estos cambios a mitad y a final de semana evitan
la posible ralentización metabólica, además
de fomentar la motivación y estimular la secreción
de la hormona del crecimiento, la testosterona y el IGF-1. Esta
sencilla técnica ayuda a neutralizar el entorno catabólico
y la pérdida de tejido muscular que acompañan a
casi todas las dietas convencionales.
¿Por qué? Como hemos apuntado, ante los recortes
calóricos prolongados y acusados, el organismo activa los
mecanismos de supervivencia. El primero de ellos consiste en una
reducción del metabolismo —las calorías totales
que se queman al día—. Cuanto menos calorías
se consuman, más se ralentiza el ritmo metabólico
y menos grasa se pierde. Peor aún, transcurrido cierto
tiempo el cuerpo empieza a destruir la valiosa masa muscular.
No quiero que seáis de los desinformados que se entrenan
con intensidad para desarrollar su masa muscular y luego pierden
la mitad durante la fase de dieta por culpa de una serie de errores
evitables. Los estudios demuestran con absoluta claridad que cuando
se baja de peso por medio de una dieta hipocalórica el
porcentaje proveniente del tejido muscular se incrementa de forma
sustancial, una situación que debe evitarse a toda costa
para optimizar la lipólisis. Como saben mis lectores, cuanta
más masa muscular se posea, más calorías
se gastan aun sin pretenderlo. Y viceversa; cuanta menos músculo
tengamos, menos grasa perderemos.
El programa MET no olvida ninguno de estos factores. Recordad
que el músculo es tejido vivo y necesita energía,
y que cuanto más lo desarrollemos, más calorías
quemaremos al cabo del día.
| La dieta lipolítica definitiva MET se basa en una
estrategia plural con la que se consigue no sólo maximizar
la eliminación de grasa, sino también proteger
la masa muscular, acelerar el metabolismo, reducir el nivel
de colesterol, estabilizar los valores del azúcar en
la sangre y fortalecer el sistema inmunitario. Combinada con
el programa de entrenamiento MET, constituye el sistema de
transformación física más eficaz |
Las dos alteraciones calóricas semanales de la dieta
lipolítica definitiva MET están pensadas para controlar
los procesos metabólicos individuales. Dicho de otra forma,
justo cuando el organismo se dispone a actuar para volver a su
estado inicial, recibe por sorpresa una dosis extra de calorías.
En esta primera fase de la dieta MET, la clave estriba en mantener
viva la llama lipolítica elevando las calorías los
miércoles y los sábados.
Continuaremos el mes que viene. Os recomendamos tener a mano esta
información para identificar de inmediato los puntos de
conexión cuando Mike desvele el resto de los secretos que
integran la fórmula lipolítica del sistema MET.
No existe una forma mejor de conservar la masa muscular y perder
grasa, con efectos permanentes. De hecho, se trata del método
que con tanto éxito aplican para sí y para sus clientes
los entrenadores de Venice Beach. Conservad todas las entregas.
Si acabáis de incorporaros al curso, podéis poneros
al día visitando la página web www.musclemag-es,
donde encontraréis las lecciones anteriores. Así,
estaréis debidamente preparados cuando Mike se centre en
el famoso sistema de entrenamiento MET, en el que descubriréis
el modo de obtener mejores resultados pasando menos tiempo en
el gimnasio (tan sólo 30 minutos al día).
Recordemos las palabras de Ralph Waldo Emerson: “Lo que
se halla delante de nosotros y lo que se halla detrás de
nosotros es insignificante comparado con lo que se halla dentro
de nosotros”. Tenéis la capacidad de generar cambios
importantes. Personas de todas las edades experimentan transformaciones
físicas asombrosas con el sistema MET y se convierten en
la fuente de inspiración de quienes aspiran al mismo fin.
Para ello son fundamentales los conocimientos y un deseo verdadero.
No basta con quererlo; es necesario contar con pautas de eficacia
demostrada, y eso tratamos de ofreceros en este curso. Recuperad
en la página cibernética citada los números
que os puedan faltar y elaborad un manual completo que podréis
consultar en el futuro. El próximo mes: tres pasos clave
para lograr una sección media envidiable. Como dice Mike,
después de llegar a la conclusión de que necesitamos
un plan, planeemos y sigamos el plan. La falta de planificación
equivale a planificar el fracaso. ¡BUENA SUERTE!
Maximizar los efectos
Para acelerar la eliminación de grasa y el
desarrollo muscular, os recomiendo complementar la dieta con
Primestrin+ y UDA+ Protein. Primestrin+ es una fórmula
anabólica bioactiva de absorción mejorada que
estimula la producción natural de testosterona y de
GH. La secreción de ambas hormonas que se logra con
este suplemento, además de permitir al organismo sintetizar
y conservar el tejido muscular, moviliza las reservas de ácidos
grasos, que se emplearán para satisfacer las necesidades
energéticas. UDA+ Protein es la proteína ideal
para las personas que siguen una dieta y un programa de ejercicio
físico, entre muchas otras razones, por la proporción
y la dosis de una serie de aminoácidos de gran valor
fisiológico. Venice Beach creó este suplemento
pensando en los deportistas profesionales, y los resultados
que yo he obtenido tomándolo durante la fase de dieta
sólo pueden calificarse de excepcionales. Su elevada
concentración de aminoácidos no sólo
es básica para la formación y el mantenimiento
de la masa muscular limpia; también desempeña
una función decisiva en la eliminación de grasa.
Un gran número de estudios realizados sobre los aminoácidos
añadidos de la fórmula de UDA+ (la leucina,
la isoleucina y la valina) ponen de manifiesto su capacidad
para estimular los procesos lipolíticos, en particular
en las zonas que más preocupan a aquellos que hacen
dieta. Los suplementos AGF y ADL3 también representan
una ayuda importante en este proceso, pues contribuyen a la
conservación de la máxima cantidad de tejido
muscular, lo que permite quemar grasa aún con más
eficacia. |
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