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Dieta, nutrición y cambio corporal
(16ª Parte)
El programa definitivo de pérdida de grasa MET:
el plan
La ralentización del metabolismo constituye el peor enemigo
de un cuerpo duro y definido. El peso que se pierde con las restricciones
calóricas drásticas acaba recuperándose,
y con creces, como consecuencia de la destrucción de la
masa muscular. Como vimos el mes pasado, este tipo de dietas degrada
poco a poco los aminoácidos que componen los músculos
para utilizarlos como fuente de energía. El descenso del
ritmo metabólico que de ello se deriva hace que cuando
se vuelve a una alimentación normal se acumulen más
calorías con cada comida, justo lo contrario de lo que
se pretendía inicialmente. En cambio, sorprendiendo al
cuerpo con los ciclos calóricos apropiados y manteniendo
el hambre y el metabolismo a raya con las cinco comidas diarias
que recomienda el sistema MET se consigue una eliminación
de grasa continuada. El PROGRAMA DEFINITIVO DE DIETA Y ENTRENAMIENTO
MET estimula el metabolismo para quemar grasa con más rapidez
y, al mismo tiempo, conservar la mayor cantidad posible de tejido
muscular. La fase 1 de la dieta MET está pensada para sacar
el máximo partido de las reacciones del cuerpo. Así,
antes de que el organismo active los mecanismos que le permitan
restablecer el peso anterior y ralentice el ritmo metabólico,
recibe una dosis adicional de calorías que aviva la llama
de la lipólisis. Puede parecer confuso, pero, en la práctica,
no entraña ninguna dificultad. Sigamos a partir del punto
en el que lo dejamos el mes pasado.
El poder de los ciclos calóricos semanales
Los estudios científicos demuestran que modificar la ingesta
calórica cada tres o cuatro días favorece tanto
la eliminación de grasa como la conservación de
la masa muscular. Esta estrategia, combinada con la información
que contiene esta lección, se convertirá en uno
de los elementos que más os ayudarán a lograr y
mantener vuestra transformación física. ¿Cómo
se aplican la fase 1 y el principio de los ciclos calóricos?
Mediante tres sencillos pasos.
Paso 1
Estableced las calorías que necesitáis para manteneros.
Ya tratamos esta cuestión con detalle en la lección
10 (quienes acaben de incorporarse a este curso pueden consultarla
en www.musclemag-es). También podéis llegar a esa
cifra de otro modo: anotad en un diario los alimentos que ingerís
a lo largo de tres días. Es importante que en esas tres
jornadas comáis y continuéis con vuestro grado de
actividad normal para que vuestro peso no varíe. Después,
de los tres días, seleccionad el que más refleje
vuestra dieta habitual y calculad las calorías que habéis
tomado ese día con la ayuda de una buena guía nutricional,
que incluya datos correspondientes a las calorías, las
proteínas, los carbohidratos y las grasas. A continuación,
confeccionad un programa alimentario dividiéndolas en cinco
comidas ligeras, compuestas de proteínas de calidad, carbohidratos
de bajo índice glucémico y grasas buenas, y a intervalos
de dos horas y media o tres. Las listas de alimentos autorizados
por el sistema MET que han aparecido en entregas anteriores pueden
serviros de orientación.
Si deseáis una precisión aún mayor, alargad
el proceso siete días. Apuntad todo lo que comáis
durante una semana, sumad las calorías y divididlas entre
siete para calcular la media. Por ejemplo, si habéis consumido
21.000 calorías en una semana, obtendréis una media
de 3.000 calorías diarias. Se trata de la cantidad que
necesitáis para mantener vuestro peso actual y del punto
de referencia que utilizaremos para realizar los ajustes oportunos
a partir de la primera semana.
| Recordad que conocer el porcentaje de los distintos macronutrientes
que componen los alimentos permite calcular su contenido calórico
(las grasas aportan nueve calorías por gramo; los carbohidratos
y las proteínas, cuatro). |
Paso 2
Una vez establecidas las necesidades calóricas básicas,
transformad las cinco comidas en cinco inyecciones revitalizantes
de proteínas de calidad, carbohidratos de bajo índice
glucémico y grasas saludables. Durante la primera semana,
os limitaréis a consumir las calorías equivalentes
a la dosis de mantenimiento, pero procederán de los alimentos
recomendados... ni más, ni menos. Podéis repasar
la lección dedicada al índice glucémico (www.musclemag-es),
que incluye una relación de los productos de bajo índice
glucémico buenos, los que reciben el visto bueno del sistema
MET, así como una larga lista de los alimentos glucémicamente
inaceptables y poco recomendables.
| Saber con qué podemos elaborar las comidas constituye
un elemento importante del programa MET. |
He dividido los ALIMENTOS AUTORIZADOS POR EL SISTEMA MET en
las categorías de proteínas, carbohidratos y grasas.
Como veréis, las proteínas y las grasas resultan
bastante fáciles de identificar y no suponen ningún
problema. En cuanto a los carbohidratos, recordad que existen
dos tipos: simples y complejos. Ambos se convierten en azúcar,
pero son los simples los que estimulan la liberación de
una gran cantidad de insulina a la corriente sanguínea,
así que —salvo en la comida libre de los sábados—
evitadlos. La secreción insulínica que generan estos
alimentos (ver lección 4) se utiliza para transportar el
azúcar sobrante a las células grasas, donde se almacenará.
Los carbohidratos simples entran en la sangre con suma rapidez.
Esa circunstancia favorece que la insulina los conduzca directamente
al tejido adiposo. La dieta MET os aleja de esos productos, que
no contribuyen a mejorar vuestro bienestar y, además, os
dejan sin energía. Tener presente este fenómeno
hará maravillas por vuestra salud y por vuestro físico.
Tomar alimentos procesados con regularidad impide la eliminación
de grasa porque causan un pico de azúcar en la sangre,
por no mencionar que constituyen también un factor de riesgo
para la diabetes del adulto, que afecta a personas cada vez más
jóvenes. Entre los carbohidratos simples que conviene evitar,
se encuentran los postres azucarados, los cereales procesados,
el pan y la pasta refinados, el arroz blanco y la mayoría
de los productos envasados derivados de la harina de trigo y maíz.
Con excepción de la comida libre semanal, huid de esos
alimentos, y no os desviaréis del buen camino. Aquí
tenéis la lista de los alimentos admitidos por el sistema
MET, clasificados en tres categorías: proteínas,
carbohidratos y grasas:
ALIMENTOS AUTORIZADOS POR EL SISTEMA MET
CARBOHIDRATOS: brécol, coliflor, espinacas, judías
verdes, calabacín, guisantes, coles, acelgas, apio, espárragos,
pimientos, coles de Bruselas, cebollas, berenjenas, pepinos, mostaza,
champiñones, berros, lechuga, albaricoques, manzanas, naranjas,
melocotones, melón, bayas, ciruelas, peras, limones, limas
y pomelos (ver lección 3 para ampliar la lista).
PROTEÍNAS: pescados como el salmón, el atún,
el bacalao y el lenguado, y carne roja magra, pechuga de pollo
y pavo, claras de huevo, requesón y suplementos de la calidad
de UDA+ Protein (ver lección 7 para más información).
GRASAS: aceite de oliva, de semilla de lino, de borraja y de pescado;
lecitina (ver lección 6).
Además, debéis respetar las directrices siguientes
—sencillas, pero de gran importancia— al estructurar
las comidas del PROGRAMA DEFINITIVO DE PÉRDIDA DE GRASA
MET (fase 1):
1. El 20% de las calorías totales procederá de las
grasas.
2. El aporte calórico restante lo aportarán las
proteínas en un 60% y los carbohidratos en un 40%.
Se trata de una proporción diferente de la que se recomienda
en la DIETA DE VOLUMEN MET. También se persigue un objetivo
distinto. Vuelvo a destacar este punto porque es de extrema importancia.
Para perder grasa, la clave estriba en asegurarse de que el 60%
de las calorías totales provienen de proteínas de
calidad, y el 40% del tipo adecuado de carbohidratos, aunque cabe
otra posibilidad en esta primera fase del PROGRAMA DEFINITIVO
DE PÉRDIDA DE GRASA MET: un 20% de lípidos, un 48%
de proteínas y un 32% de carbohidratos.
Empezad familiarizándoos con la lista de alimentos permitidos
por el sistema MET. Como hemos indicado, durante la primera semana
consumiréis el volumen de calorías necesario para
el mantenimiento de vuestro peso corporal. Con esa cantidad en
la mente, y sabiendo que cada gramo de proteína y de carbohidratos
contiene cuatro calorías y que cada gramo de grasa contiene
nueve, planificad las cinco comidas diarias que formarán
la dieta de la semana inicial. Elegid bien los alimentos para
llegar a la cifra adecuada y comprobad después los porcentajes
de los macronutrientes para tener la certeza de que las proteínas
componen el 48%, los carbohidratos el 32%, y las grasas el 20%,
aproximadamente.
Una vez que conozcáis vuestro punto de equilibrio calórico,
así como los alimentos entre los que escoger (los autorizados
por el sistema MET) y el modo de elaborar las comidas para perder
grasa (un 48% de proteínas, un 32% de carbohidratos y un
20% de lípidos), estaréis preparados para el siguiente
paso: la segunda semana.
Paso 3:
• Días de limitación calórica (lunes,
martes, jueves, viernes y domingos)
• Días de aumento calórico (miércoles
y sábados)
En la segunda semana, empezaréis consumiendo el lunes y
el martes 500 calorías menos efectuando modificaciones
leves en el tamaño de las raciones, recortando aquí
y allá, pero sin suprimir ninguna. Es fundamental que continuéis
haciendo las cinco comidas diarias.
Así, el lunes y el martes tomaréis 500 calorías
menos, pero manteniendo la proporción entre los diversos
macronutrientes (48%, 32% y 20%). El miércoles, serán
500 más. Lo principal es de dónde proceden esas
calorías. Básicamente, consiste en seguir la misma
dieta del lunes y el martes y de ingerir las 500 calorías
adicionales del miércoles en las tres primeras comidas
a partir de carbohidratos complejos feculentos de bajo índice
glucémico; por ejemplo, una dosis extra de arroz integral
en una comida (251 calorías), un boniato pequeño
(60 calorías) o un calabacín grande asado más
(88 calorías) en otra y un tazón de copos de avena
en la siguiente (133 calorías). También podéis
optar por la pasta de harina de arroz, el pan de arroz (sin gluten),
las judías y cereales integrales derivados del centeno,
el mijo, el amaranto y la quinua. Evitad el trigo cuando sigáis
la dieta MET, excepto, en todo caso, en la comida libre de los
sábados, pues se trata de uno de los carbohidratos más
alergénicos y que más estimulan la insulina. Leed
con una atención especial la etiqueta de los panes, las
pastas y los cereales.
| PUNTO CLAVE: las 500 calorías adicionales
de los miércoles deben provenir de los carbohidratos
complejos feculentos y han de repartirse entre las cinco comidas
del día. Incrementar los hidratos de este modo facilita
la recuperación y el crecimiento de los músculos
cuando se sigue una dieta. |
El jueves y el viernes son días de restricción
calórica. Se retoma la dieta del lunes y el martes; es
decir, vuelven a consumirse 500 calorías menos de las necesarias
para mantenerse realizando ajustes en la cantidad de alimento.
Apostad por la sencillez y la constancia cuando planifiquéis
las comidas del lunes, el martes, el jueves, el viernes y el domingo.
El sábado también es una jornada de control, excepto
en una de las comidas. Yo me reservo la cena, y es un momento
que aguardo con impaciencia toda la semana. Ese capricho os lo
daréis sólo una vez, así que no temáis
y disfrutad de cualquiera de vuestros platos preferidos. Pasta,
crepes, bollos, helados, pastel de zanahoria, tarta de queso...
todo está permitido en la comida libre del sábado.
Al margen de contrarrestar la ralentización metabólica
que haya podido producirse, ese cambio supondrá un estímulo
psicológico importante. Además, estimulará
hormonas que os ayudarán a conservar el metabólicamente
valioso tejido muscular. Eso sí, que esa comida semanal
sea sólo una, no un festín de un día entero.
Para evitar los desmanes, ese premio tiene una duración
máxima: 60 minutos.
Transcurrido ese periodo, debéis dejar el chocolate, la
tarta de queso o el helado, levantaros de la mesa y planificar
las comidas de los tres días siguientes con un entusiasmo
renovado.
Acompañar las comidas con los batidos sin azúcar
AGF, tomar ADL3 —dos de los potentes suplementos de Venice
Beach— y aumentar los carbohidratos los días de mayor
consumo calórico (los miércoles y los sábados)
constituye una estrategia enormemente eficaz: neutraliza los procesos
catabólicos y detiene la destrucción muscular que
suelen causar las dietas convencionales
FASE 1
Lunes, martes, jueves, viernes y domingo
• 500 calorías por debajo del nivel de mantenimiento
(con la división siguiente: un 48% de proteínas,
un 32% de carbohidratos y un 20% de grasas).
Miércoles
• Incremento de 500 calorías.
Se sigue la dieta de los días anteriores, pero aumentando
las calorías en 500, que deben proceder de carbohidratos
feculentos complejos, como el arroz integral, las batatas y los
calabacines, y se toman en las tres primeras comidas del día.
Sábado
• Una comida libre o de premio.
Esta excepción ofrece la oportunidad de tomar alimentos
que no figuran en la lista. La idea es transmitir al cerebro el
mensaje de que no existe la amenaza del hambre. Presenta otra
ventaja: refuerza la voluntad y ayuda a que las personas que hacen
dieta logren sus objetivos porque saben que no pasarán
16 semanas privándose de ese helado o de esa tarta de café
que tanto les gusta. Con la comida libre, premian su constancia
durante la semana. No se trata de una traición, sino de
una celebración, de una recompensa por el trabajo bien
hecho.
Yo utilizo un truco que puede interesaros: tomar una pequeña
porción de proteínas antes de sentarme a disfrutar
de la comida libre. Así consigo ralentizar la digestión
y controlar con más eficacia el nivel de azúcar
en la sangre. Si os suele asaltar el ansia de comer alimentos
dulces y grasos, con esta práctica notaréis, además,
una disminución gradual de esos impulsos.
Lo que observan también quienes siguen la dieta MET es
que los postres que tanto anhelan al principio del programa se
convierten en platos agradables para su paladar pero de los que
pueden prescindir perfectamente si es preciso. En otras palabras,
la llamada irresistible de los dulces desaparece y el nivel de
energía se estabiliza. En efecto, esto es lo que sucede
cuando mejoramos nuestra dieta incluyendo más productos
de la lista de alimentos autorizados MET y reduciendo los azúcares
y los carbohidratos simples, que favorecen el almacenamiento de
grasa, nos roban la vitalidad y generan ataques de hambre.
También os recomiendo que llevéis un diario y que
seáis sinceros. Pensad que es un modo de controlaros. Saber
que debemos anotar TODO lo que comemos nos ayuda a no perder de
vista nuestros objetivos y a no flaquear. No olvidéis reflejar
las horas a las que coméis y cualquier cambio que introduzcáis.
Así, dispondréis de puntos de referencia precisos.
Al menos durante los primeros días, apuntad todas las calorías
y los gramos. Después, calcularéis las cantidades
de los distintos alimentos sin dificultades.
Consejos útiles
Si vuestro objetivo a largo plazo es reducir el porcentaje de
grasa corporal sin perder fuerza ni masa muscular, en el sistema
MET encontraréis la solución ideal. Para triunfar
en vuestro propósito, necesitáis un equilibrio proteínico
positivo, que se logra fácilmente combinando dos o tres
dosis al día del suplemento UDA+ con la dieta MET. Las
cinco comidas diarias de que consta este programa nutricional,
junto con el régimen de entrenamiento MET, os ayudarán
a modificar el ritmo metabólico y la composición
corporal. El aspecto más positivo del sistema MET es que
permite a los deportistas ganar masa muscular en periodos de eliminación
de grasa. Para optimizar este proceso, conviene no infravalorar
la importancia de Primestrin+, que acelera el desarrollo muscular,
ni la de ADL3 y AGF —todos ellos suplementos de Venice Beach—,
que combaten el cortisol y permiten conservar la MÁXIMA
cantidad de masa magra en las fases de dieta. Si lo que perseguís
es el desarrollo muscular, seguid las indicaciones que se ofrecen
en la lección 11. En cambio, si os habéis propuesto
eliminar tejido adiposo, la fase 1 del programa definitivo de
pérdida de grasa MET que aquí se describe constituye
una herramienta infalible prácticamente en todos los casos.
Sin embargo, Thomas Henry Huxley decía: “En la vida,
lo que importa no son los conocimientos, sino las acciones”.
Se trata de vuestro cuerpo. Se trata de vuestro futuro. La alimentación
y el ejercicio físico inciden directamente en nuestro estado
físico interno y externo. El sistema MET es el programa
de transformación corporal más eficaz que existe.
Pero no os dejéis dominar por la impaciencia: convertidlo
en parte de vuestra vida y disfrutadlo.
Otros consejos útiles
1. En la lección 5, establecimos que debíamos restar
de 300 a 500 calorías diarias a la cantidad basal (las
que se queman a lo largo del día). Este margen obedece
a las características individuales, como el porcentaje
de masa muscular y el ritmo metabólico, y explica que vosotros
obtengáis buenos resultados con una reducción de
300 calorías y que vuestro compañero de entrenamiento
necesite llegar a las 500. Cuanto más músculo se
posea, más calorías se quemarán, y viceversa.
Iniciad vuestra transformación física hoy mismo.
Empezad con un recorte de 500 calorías; podéis efectuar
las modificaciones oportunas conforme vayáis avanzando.
No obstante, lo ideal es no rebasar la franja de las 300-500 calorías,
o las cuatro calorías por kilo de peso corporal en los
días de restricción calórica.
2. Al principio, controlad muy de cerca vuestra evolución.
Si no observáis los efectos esperados, puede que os hayáis
excedido al calcular vuestros requerimientos calóricos
básicos. En ese caso, revisad las cifras y estableced de
nuevo el gasto energético diario, sin olvidar las calorías
que quemáis con el ejercicio físico y las actividades
cotidianas.
3. Si hace tiempo que seguís sin éxito una dieta
y deseáis probar el programa definitivo de pérdida
de grasa MET, os aconsejo que, antes, descanséis un par
de semanas y que durante ese periodo aumentéis entre 500
y 700 las calorías diarias. Eso os ayudará a detener
los procesos lipogénicos en los que se halla inmerso el
metabolismo.
¡IMPORTANTE!: tened presente que los ciclos calóricos
que se describen aquí constituyen tan sólo un aspecto
de la fase 1 del programa definitivo de pérdida de grasa
MET. A modo de conclusión, recordemos brevemente otros
puntos clave:
• Hacer cinco comidas al día, con la siguiente proporción
de macronutrientes: 48% de proteínas, 32% de carbohidratos
y 20% de grasas.
• Elegir los alimentos aprobados por el sistema MET, sobre
todo en lo que se refiere a los carbohidratos de bajo índice
glucémico.
• No ingerir más de 35 gramos de carbohidratos a
partir de las seis de la tarde.
• Realizar tres sesiones con pesos breves pero intensas
a la semana. Los pesos son, sin lugar a dudas, la mejor forma
de ganar masa muscular y de acelerar el metabolismo, lo que se
traduce en un mayor gasto calórico diario, incluso en las
horas de sueño.
• ¡Hacer actividades aeróbicas! Este tipo de
ejercicio obliga al organismo a consumir más oxígeno.
¿Para qué queremos consumir más oxígeno?
Además de ser beneficioso para el corazón y la longevidad,
es la única manera de que el cuerpo utilice las grasas
como fuente de energía. Pero no olvidéis que es
el entrenamiento con pesos el que estimula el crecimiento de los
músculos, así que no os limitéis a realizar
actividades aeróbicas y a prescindir de los hierros como
hacen numerosas personas. Procurad acudir a la sala de musculación
tres veces a la semana y entrenaros por espacio de 30 minutos.
• Tomad suplementos de segunda generación para acelerar
los resultados.
• Acabad el día haciéndoos antes de dormir
un batido de UDA+ Protein bajo en carbohidratos con agua fría
para ayudar al cuerpo a quemar grasa, y no músculo, durante
la noche. Mi preferido es el de Vanilla Praline. Creedme, incluso
con agua y unos cuantos cubitos de hielo, está delicioso.
Yo lo utilizo con los copos de avena y los batidos de proteínas
hasta el mismo día de una sesión de fotos. Tiene
un sabor magnífico.
• Evitad los azúcares, incluidas la fructosa y la
dextrosa, porque frenan en seco la eliminación de grasa.
Leed las etiquetas.
Ahora os toca a vosotros tomar las riendas de vuestra transformación
física. ¿Estáis dispuestos a sortear los
obstáculos genéticos jugando con otras reglas? Combinad
estas tres claves nutricionales con sesiones de ejercicio breves
pero intensas, y lograréis ese cuerpo duro y definido que
deseáis. Treinta minutos al día es cuanto recomienda
el sistema de entrenamiento MET para obtener unos resultados óptimos.
No os perdáis la sección del próximo mes,
porque vendrá cargada de información reveladora.
OPTIMIZAR LA ABSORCIÓN DE LOS NUTRIENTES: MÁS
POR MENOS
Las vitaminas, los minerales y los antioxidantes son esenciales
para la salud y el rendimiento físico. Estos micronutrientes
desempeñan un papel decisivo en el desarrollo muscular
y la producción de energía, entre muchos otros procesos
fisiológicos, por lo que debemos preocuparnos de tomarlos
en las cantidades adecuadas. Quienes hacen ejercicio necesitan
dosis mayores de estos micronutrientes que las personas sedentarias,
especialmente si, además, restringen su ingesta calórica
con el propósito de perder grasa.
Como hemos visto en lecciones anteriores, las dietas poco variadas,
sumadas a la destrucción de nutrientes que acompaña
al procesamiento de los alimentos y el empobrecimiento de los
terrenos de cultivo, aumentan el riesgo de sufrir deficiencias
vitamínicas y minerales. Yo no dejo de recordar a todos
mis clientes la importancia de las fórmulas de vitaminas,
minerales y antioxidantes, pero les advierto también de
que deben adquirir un suplemento eficaz. La mayoría de
las personas tira el dinero con productos de primera generación,
que no se absorben como cabría esperar. Como se recoge
en el Physician’s desk reference (página 1.542),
los comprimidos de vitaminas y minerales tradicionales sólo
se absorben entre un 10% y un 20%. Eso significa que de cada 100
dólares que se gastan en complejos de primera generación,
se desperdician 90. No sé vosotros, pero si yo me gasto
100 dólares, quiero un producto que los valga, y eso es
lo que me ofrece Venice Beach: sólo fórmulas de
segunda generación, y todas reforzadas con agentes que
mejoran la absorción (Absorbol). Se ha demostrado clínicamente
que los poderosos termonutrientes que contiene este compuesto
aumentan la asimilación de las vitaminas y los minerales
en el organismo hasta un 250%. Ni siquiera me plantearía
recomendar otro producto a mis clientes cuando hacen dieta. Quiero
que rentabilicen su inversión en ayudas nutricionales,
y con los suplementos de segunda generación de Venice Beach,
enriquecidos con Absorbol lo consiguen. VMA es una potente megafórmula
de vitaminas, minerales y antioxidantes que contiene 50 miligramos
de Absorbol por dosis, que garantizan que los demás ingredientes
de las cápsulas (que no comprimidos) llegan a su destino
y cumplen su cometido. No perdáis tiempo y dinero con ineficaces
productos de primera generación. Confiad en suplementos
de segunda generación y de absorción mejorada, como
VMA, y tendréis la certeza de que vuestro organismo asimila
todos los compuestos que aparecen en la etiqueta.
Un ingrediente de especial valor cuando se desea reducir el porcentaje
de tejido adiposo es Therma ACP, que potencia los procesos lipolíticos.
Este agente acelera el metabolismo y bloquea la absorción
de grasas ¡hasta un 30%!; además, retrasa el envejecimiento.
¿Se os ocurre un complejo vitamínico mejor para
quienes hacen ejercicio y dieta? A mí no, y por eso lo
recomiendo no sólo cuando se pretende perder grasa, sino
durante todo el año. Decidirse por un suplemento es como
andar por un campo de minas. Resulta fácil confundirse
basándose sólo en la publicidad. Apostad por los
mejores productos que puedan ayudaros a estimular los cambios
a escala celular. Para mis clientes, eso significa tomar VMA y
los demás suplementos de Venice Beach. No existe una línea
más eficaz en el mercado.
Como he señalado en más de una ocasión, yo
también tomo UDA+ Protein, porque representa una manera
de lo más cómoda de satisfacer mis necesidades proteínicas
diarias. Además de ayudar a controlar el deseo de tomar
alimentos prohibidos, esta proteína en particular presenta
la mayor concentración de aminoácidos, lo que favorece
la eliminación de grasa. Contiene también más
glucomacropéptidos, que estimulan la secreción de
colecistoquinina, una hormona pancreática que regula el
apetito. Entre otras propiedades, UDA+ Protein fortalece el sistema
inmunitario y aporta minerales beneficiosos para el desarrollo
óseo. Con dos o tres dosis diarias de este práctico
y delicioso suplemento, sé que mi cuerpo recibe la afluencia
constante de los aminoácidos que necesita para el crecimiento
y el mantenimiento del tejido muscular. Os aconsejo, por tanto,
que antes de iniciar el programa definitivo de pérdida
de grasa MET, os hagáis con una buena reserva de los suplementos
de segunda generación de Venice Beach. Con ellos, vuestra
transformación física estará mucho más
cerca.
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