En este ejemplarSuscríbeteE-Mail
Foro
EntrenamientoEntrevistasEspecialesCompeticionesNacionalSeccionesMichel Lackner
  Portada  

Por Michael Lackner

 

Dieta, nutrición
y cambio corporal

1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6
7- 8 - 9 - 10 - 11
12 - 13 - 14 - 15 - 16

LAS CLAVES DEL ÉXITO DEL
SISTEMA DE
ENTRENAMIENTO MET

1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6
7 - 8 - 9 - 10 - 11
12 - 13 - 14 - 15 - 16
17 - 18 - 19 - 20 - 21
22 - 23 - 24 - 25 - 26
27 - 28 - 29 - 30 - 31 - 32 - 33 - 34 - 35 - 36 - 37 - 38

Fichas de seguimiento
del programa MET

Seguimiento fotográfico
Objetivos
Ficha de progreso
semanal



 
 
 

Programa de Entrenamiento de Máxima Eficacia (MET)

“Quienes piensan que harán posible lo que otros creen imposible consiguen la medalla de oro. La capacidad de hacer algo depende de la convicción propia. La fe en uno mismo es la característica más clara de un campeón”, Joe Alexander.

Perder grasa más rápido

En todo el mundo hay personas que intentan perder tanta grasa como sea posible y en poco tiempo. Por desgracia, hay otros que se aprovechan de este deseo y cada mes aparece un nuevo sistema que declara ser la panacea para eliminar el tejido adiposo. Estas dietas captan a los menos informados y les hacen perder peso de forma poco saludable. Además, en muchos casos se elimina tanto músculo como grasa. Los regímenes no suelen ser sanos ni eficaces a largo plazo y al final se recuperan los kilos perdidos y hasta se ganan más.

Para perder tejido adiposo y no volverlo a ver debéis seguir un programa que comprenda los mecanismos por los que el cuerpo transforma los alimentos en energía, músculo y el resto de nutrientes. Las dietas de moda sólo se centran en una parte de este gran proceso y sacrifican ciertos factores con el objetivo de que la báscula marque menos kilos. Y, si bien es cierto que al principio se pierde peso, la consecuencia común es el cansancio, la debilidad y, a largo plazo, una enfermedad.

Para comprender bien la situación compararemos la dieta a algo con lo que estamos muy familiarizados. Casi todos trabajamos en una empresa que produce algún producto y podemos decir que la fabricación es similar a la obtención de un físico esculpido. En ambos casos el resultado tiene que ser completo y para ello no se puede sacrificar un aspecto en beneficio de otros, porque en alguna de las etapas el proceso se detiene.

Si una empresa quiere fabricar un producto de forma competitiva debe optimizar los recursos productivos para abaratar costes lo máximo posible. ? Este sistema se llama lean manufacturing, o excelencia en la fabricación. No se trata de usar un equipo y unos materiales más baratos, de contratar a personal no cualificado ni de bajar los estándares de calidad para reducir el precio final, pues el consumidor no estaría contento con el resultado y no compraría el producto. El objetivo es evitar la superproducción, mejorar la eficiencia del trabajador, minimizar los costes de transporte de los materiales —tanto dentro como fuera de la empresa—, mantener el stock en el mínimo imprescindible para atender la demanda, eliminar los pasos que no sirvan para avanzar en la producción y no realizar productos defectuosos. Además, se busca la mejora de la calidad, la distribución rápida al cliente, la actualización tecnológica y todo ello a un precio justo. Si se sacrifica alguno de estos factores para abaratar costes, el resultado final empeorará y se perderá dinero. Tomar decisiones erróneas para maquillar los números en el balance repercutirá negativamente en la empresa.

Y el cuerpo funciona del mismo modo. Debéis reducir la grasa a la vez que aumentáis la fuerza, la vitalidad, la salud mental y el equilibrio emocional y psicológico. No se puede eliminar una de estas áreas para que la báscula marque unos kilos menos. Debéis pensar que vuestro físico es una empresa en la que habéis invertido mucho tiempo y esfuerzo y debéis obtener beneficios. Pensad que perder lípidos es mejorar la salud. Tenéis que seguir un programa integral que reduzca la grasa, pero que mantenga la eficacia operativa del organismo. Al igual que la mala utilización de los recursos en una empresa repercutirá a largo plazo en la calidad del producto, los desajustes alimentarios que proponen muchas dietas revertirán de forma negativa en la salud.

Por eso debemos usar un sistema que mejore la capacidad corporal para liberarse de los procesos innecesarios sin per ?judicar a la calidad. Este método se llama nutrigenómica. La nutrigenómica es la ciencia que estudia las señales que los alimentos envían a los genes. Comprender esta relación y saber cual es el efecto de los nutrientes nos permite sacarles el máximo partido. En nuestro caso el cuerpo es nuestra empresa, así que queremos que tenga el mayor rendimiento y muestre una masa muscular equilibrada con poco tejido adiposo. Para ello debéis saber qué instrucciones dar a vuestro cuerpo. Los alimentos y la forma y momento en la que los consumís son esas instrucciones.

El concepto de nutrigenómica surge de la información sobre nutrición extraída de innumerables documentos y apuntes de investigación. Todo el mundo puede acceder a esta información, pero ni los organismos del gobierno, ni los centros médicos, ni los miembros de la industria alimentaria, entre otros, se interesan por ella. Por eso, los preparadores MET hacen todo lo posible para que los seguidores de este sistema sin precedentes dispongan de estos datos nutricionales para poder perder grasa de forma sencilla y automática.

La nutrigenómica define la capacidad para manipular a nuestro antojo los recursos metabólicos del organismo con el fin de controlar la grasa, la masa muscular, la energía y la salud y, de este modo, efectuar los cambios corporales pertinentes para alcanzar nuestros objetivos.

El cuerpo humano es como la máquina de una fábrica. Está programado para funcionar de una determinada manera según su configuración y el tipo de combustible, aunque su comportamiento y su eficacia funcional pueden verse alteradas si cambian los factores ambientales. Por ejemplo, un sensor sirve para recoger una señal específica y hacer que la máquina funcione como es debido, pero si no funciona bien, está sucio o mal conectado, no hará su trabajo. Al igual que el sensor, el organismo actúa según el medio en el que se encuentra, los a ?limentos consumidos, las emociones sentidas y las actividades realizadas. No obstante, su funcionamiento puede resentirse como consecuencia de factores externos, aunque el aporte nutricional sea óptimo y las condiciones internas favorables. Es el caso de la principal hormona destructora del tejido muscular: el cortisol. El sistema libera esta hormona en situaciones de estrés, ansiedad y cansancio extremo (por no haber dormido lo suficiente) e inhibe las ganancias musculares a pesar de haber comido bien, haber utilizado suplementos y no haberse saltado ni una sesión de entrenamiento. Para maximizar vuestros progresos, debéis conocer estos detalles y procurar que todos ellos trabajen en armonía. Si de verdad queréis aprender a manipular vuestro propio cuerpo como lo hacen los atletas profesionales, debéis tener en cuenta hasta el último aspecto, ya sea la dieta, el entrenamiento o los elementos externos, porque todos ellos son capaces de influir en el funcionamiento corporal.

Por suerte para nosotros, la comunidad científica ha investigado muchísimo sobre este tema y ahora sabemos el modo en que los alimentos que ingerimos activan señales específicas que el sistema envía a los genes. Podemos utilizar estos conocimientos que otros descubrieron en su día para determinar qué nutrientes consumir y cuándo hacerlo a fin de obtener más beneficios en menos tiempo.

Como es obvio, si queréis deshaceros de esos antiestéticos kilos de más, es preciso que sepáis qué alimentos enviarán las señales adecuadas a los sensores genéticos para acelerar la lipólisis. Entre los más importantes, se encuentra uno de los tres macronutrientes: las grasas buenas. Aunque os pueda resultar contradictorio, no todos los lípidos son nocivos. De hecho, es preciso consumir el tipo adecuado y en la cantidad recomendada para conservar la salud y cuidar la silueta. Las investigaciones científicas incluso han determin ?ado que es mucho más importante la calidad de las grasas que la cantidad.

Los ácidos grasos omega 3 son vitales para nuestra salud y, como ayudan a controlar los procesos metabólicos, combaten el exceso de grasa corporal, justo lo contrario de lo que hacen los tipos de grasa cuya ingesta hay que limitar o incluso anular. El sistema necesita los dos tipos de ácidos grasos omega 3, es decir, el eicosapentanoico (EPA) y el docosahexanoico (DHA) que abundan en los pescados grasos como el salmón, el atún, las sardinas y la caballa (según el libro electrónico de Venice Beach, estos son los tipos de pescado que contienen más ácidos grasos omega 3 y una menor cantidad de mercurio y PCB) y otros alimentos marinos, como las algas. Si no soléis tomar estos alimentos, el organismo puede producir DHA y EPA a partir del ácido alfalinoleico, que se obtiene de las semillas de lino, de los frutos secos, de los cereales integrales, la verdura de hoja verde, las pepitas de calabaza y el aceite de cáñamo.

La ingesta de estos dos tipos de ácidos grasos omega 3 influye sobre los receptores activados por el proliferador del peroxisoma (PPAR), un tipo de moléculas que se unen a las proteínas para regular el proceso por el que la secuencia genética de ADN se convierte en estructuras proteico funcionales de las células. Al parecer los PPAR activan los genes para provocar modificaciones en los compuestos químicos de las células para que éstas descompongan las moléculas de azúcar y grasa y creen energía, en lugar de almacenarse en forma de tejido adiposo. Ahora que conocéis la importancia del EPA y el DHA, aseguraos de que formen parte de vuestra dieta diaria.

Tal y como señala el libro electrónico de Venice Beach (la guía definitiva para perder grasa y no volver a recuperarla), los ácidos grasos poliinsaturados (esto es, omega 3, 6 y 9) son imprescindibles para el buen funcionamiento corporal, pero h ?abitualmente el consumo de omega 6 es excesivo y constituye un enorme peligro para la salud. De hecho, se encuentran en todo tipo de aceites vegetales, como el de maíz o girasol, la soja, los frutos secos (excepto la nuez), los cereales y el ganado alimentado con piensos, entre otros. Lo ideal sería consumir la misma cantidad de grasas omega 6 que de omega 3 o, como mucho, el doble del primero que del segundo (proporción 2:1), pero no más. Actualmente, esta relación varía entre 20:1 y 50:1. Los expertos asocian este incremento descontrolado y desproporcionado al aumento de la incidencia de cáncer, infarto de miocardio, depresión, envejecimiento prematuro, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, enfermedad de Alzheimer, diabetes y obesidad. La situación ha llegado a tal extremo que hasta los médicos han empezado a concienciar a sus pacientes de la necesidad de limitar el consumo de ácidos grasos omega 6 e impulsar la ingesta de los omega 3 para restablecer el equilibrio inicial entre ambos. Y esto es precisamente lo que ha puesto en práctica el Programa MET.

Por otro lado, debéis evitar a toda costa las grasas trans que contienen productos como la margarina, la manteca vegetal, los aceites vegetales hidrogenados, las patatas muy fritas y la mayor parte de la comida rápida y precocinada o enlatada. Este tipo de ácidos grasos saturados dispara el riesgo de ataques al corazón, porque reduce los niveles de colesterol bueno (lipoproteína de alta densidad o HDL) y eleva los de colesterol malo (lipoproteína de baja densidad o LDL). También interfiere con la desaturación de los ácidos grasos omega 3, dando vía libre a la aparición de las cardiopatías.

Grasa corporal y factor insulínico

De todas las hormonas que debéis aprender a controlar, la más importante es, sin lugar a dudas, la insulina. Es liberada por las células beta del páncreas y, al igual que otras ho ?rmonas, se une a receptores específicos ubicados en las membranas celulares. Entre sus funciones principales, se encuentran el transporte de los nutrientes hacia el interior de las células y la transformación de la glucosa en glucógeno y los aminoácidos en proteínas, lo que inevitablemente bloquea el proceso por el que éstas se convierten en grasa y glucosa. La insulina es la hormona anabólica por excelencia y, por lo tanto, favorece la hipertrofia muscular que tanto deseáis. Pero no os equivoquéis, la insulina tiene dos caras y, pese a que resulta beneficiosa a corto plazo, puede tener un efecto muy negativo con el paso del tiempo.

La insulina desempeña muchas funciones clave en el organismo. Aparte de contribuir a desarrollar la masa muscular y transferir los nutrientes al interior de las células, también almacena grasa corporal y afecta el comportamiento de otras hormonas que regulan el apetito, el estado de ánimo y la fertilidad. Cuando todos estos sistemas se desestabilizan, las consecuencias pueden ser terribles. Si las concentraciones de glucosa en sangre son demasiado elevadas, el organismo tiende a acumular tejido adiposo. Por eso, hay que saber qué carbohidratos consumir y en qué cantidad. Acostumbraos a tomar fuentes de bajo índice glucémico a intervalos regulares.

Es muy importante que aprendáis a controlar el aporte diario de carbohidratos y optar siempre por aquellos que posean un índice glucémico moderado o bajo (para más información, consultad las tablas del libro electrónico del Programa MET). Para conseguirlo, elegid con tiento los alimentos de vuestra dieta para consumir sólo los que os garanticen la energía necesaria y no se acumulen como grasa. Los productos con un alto contenido en azúcar inducen a un pico de insulina que activa las señales hormonales y motivan el almacenamiento de grasa corporal. Si no tomáis el óptimo aporte de carbohidratos, os cansaréis ? antes de poder completar la rutina y el organismo descompondrá las proteínas a modo de combustible, en vez de utilizarlas para desarrollar el tejido muscular.

Pese a que los azúcares simples poseen el mayor índice glucémico y, por consiguiente, son los nutrientes que más disparan los niveles insulínicos, la gente no suele prestarles la atención que merecen y no aprenden a controlarlos como es debido. Cuando una persona hace dieta, se obsesiona por las grasas y las calorías y, como no se fija en los carbohidratos, acaba consumiendo productos sin grasa cargados de todo tipo de azúcar, como el sirope de maíz, la lactosa o la maltosa, que provocan picos de insulina e impulsan el acopio de grasa. Como consecuencia, la persona sigue ganando tejido adiposo por mucho que intente evitarlo y experimenta efectos secundarios inducidos por el exceso de azúcar en sangre.

Una de las peores partes de la relación entre la glucosa y la insulina es que los picos de esta hormona ocasionan daños en el organismo a largo plazo. Si las células reciben el bombardeo de la insulina, acaban volviéndose resistentes a esta hormona. En esta situación, el sistema es incapaz de reducir los niveles plasmáticos de glucosa, por lo que ésta se acumula cada vez más en el torrente sanguíneo y ello, a su vez, obliga al páncreas a liberar cada vez más insulina que las células se resisten a absorber. Por consiguiente, la insulina no puede transportar la glucosa y otros nutrientes imprescindibles para el organismo (como el calcio, la fibra, la vitamina A, C y E, el zinc, el magnesio y el hierro) hacia el interior de las células, lo que resulta en hipertensión, cardiopatías, diabetes y cáncer.

Hasta los productos que suelen considerarse sanos y que dicen serlo, como las barritas de muesli, los yogures de frutas, los cereales, el zumo de tomate y las bebidas isotónicas creadas especialmente para los atletas están mu ?y azucarados. La Dieta MET os proporciona una lista de alimentos para evitar que caigáis en la tentación y para que logréis mantener estables las concentraciones de insulina y de azúcar en sangre para perder la máxima cantidad de grasa.

Este sistema de entrenamiento y nutrición os enseñará todo lo que necesitáis saber sobre la insulina y la importancia que ésta tiene sobre la salud. Cuanto más sepáis y mayor sea vuestra capacidad para controlar esta hormona, más fácil os resultará manipular las concentraciones insulínicas. Y lo mejor de todo es que diréis adiós para siempre a las ansias de comer alimentos prohibidos y al exceso de grasa corporal en un máximo de 10 semanas. Alcanzaréis un cuerpo en plena forma, definido y sin grasa y os sentiréis muchísimo mejor. A diferencia de las dietas de moda que prometen mucho y hacen poco, la del sistema MET os ayudará a conseguir los resultados que queríais y a mantenerlos en el tiempo, lo que mejorará vuestra calidad de vida.

Aparte de aprender a estabilizar la insulina, la Dieta de Venice Beach también enseña a sus clientes la importancia de practicar ejercicio físico correctamente. Según el Programa MET, es mucho más fructífero optar por las sesiones aeróbicas intensas y de corta duración que por las largas de intensidad baja o moderada, sobre todo, si se realizan a primera hora de la mañana antes de desayunar. Está demostrado que entrenar con pesos sólo durante 30 minutos tres veces a la semana es mucho más eficaz si se sigue el sistema MET (véase la sección Hacer ejercicio según el Entrenamiento MET en www.musclemag-es.com).

Los seguidores de este sistema aprenden toda la información pertinente sobre los azúcares simples y los carbohidratos de alto y bajo índice glucémico para desvelar los peligros nutricionales que se ocultan en las etiquetas de los productos. A la larga, es ?tos conocimientos les ayudan a detectar el momento propicio para consumir una fuente de carbohidratos concreta para avanzar hacia su meta final: ganar músculo y perder grasa. Los refrescos y los zumos de fruta azucarados ya forman parte del pasado. Ahora la Dieta MET os ofrece Ultra diet fuel tea, la bebida energética sin azúcar con efecto termogénico que aporta los mismos beneficios del agua. ¿Sabíais que el agua incrementa la termogénesis hasta un 30% mediante la activación de la capacidad corporal para quemar grasa? Pues los fieles seguidores del sistema MET ya lo sabían.

La Dieta MET aconseja comer la óptima proporción de proteínas, carbohidratos y grasas buenas cada tres o cuatro horas para impedir que el metabolismo se ralentice. Los alimentos estrella de este programa son el pavo, el pollo, la ternera criada con pasto, los huevos, el pescado (en especial el salmón), la verdura al vapor, el aceite de coco, las bayas, las nueces, los aguacates, las ensaladas, las judías y suplementos, como UDA+ Protein y UDA Lean Body Protein.

Estos también constituyen uno de los pilares del programa nutricional MET. A continuación, explicaremos en detalle qué contienen y cómo interactúan con el organismo para que sepáis utilizarlos a fin de alcanzar los objetivos físicos que os habíais propuesto y mejorar vuestra salud. La biodisponibilidad de estos productos es tan elevada que el individuo absorbe una mayor cantidad de sus ingredientes activos con una dosis menor que la que necesitaría con otras marcas.

Los atletas que siguen el sistema MET pueden hacer una comida trampa a la semana gracias a los suplementos Crabs Out Rx y Fats Out Rx. Tan sólo deben tomar dos comprimidos de cada uno antes de hincar el diente a sus manjares preferidos. Carbs Out Rx bloquea la acción de la enzima alfa amilasa e impide que descomponga los carbohidratos procedentes de la pasta, la pizza o cu ?alquier otra comida rica en carbohidratos de alto índice glucémico. De esta manera, el macronutriente ingerido no se convierte en glucosa y el organismo no lo acumula en forma de grasa. Por su parte, Fats Out Rx recoge los lípidos y evita que se almacenen, porque los transporta por el organismo y los expulsa como si se tratara de fibra. Aunque lo realmente asombroso de estos dos suplementos es el hecho de que son naturales al 100%, no contienen estimulantes, estabilizan las concentraciones de colesterol bueno y la relación calidad precio es inmejorable en comparación con otros productos pensados para eliminar la grasa corporal. Si todavía queréis saber más acerca de estos suplementos, visitad vuestra tienda Olympus más cercana.

La dieta MET no sólo ayuda a que una persona alcance el físico con el que siempre había soñado, sino que, al hacerlo, automáticamente consigue que su familia y amigos tome conciencia de los beneficios de seguir un estilo de vida sano y equilibrado. Así que ya sabéis, tomad sólo los alimentos y utilizad los suplementos que aconseja la dieta MET. Invertiréis en vuestro cuerpo y vuestra salud. Vuestro cuerpo es una empresa y los beneficios serán magníficos gracias a la optimización de los recursos productivos.

La dieta MET y los peligros relacionados con las grasas trans

Nueva York es una de las ciudades más influyentes del mundo, como Londres, París, Tokio, Bombay, Moscú o Shangai. Esto quiere decir que cualquier iniciativa que surge en estas ciudades se extiende rápidamente por todo el planeta.

Las autoridades sanitarias de Nueva York han sido las primeras en tomar medidas en el asunto y empezar a cambiar el panorama nutricional imperante. Desde que la Food and Drug Administration, organismo regulador sanitario en Estados Unidos, aprobó el uso de las grasas trans en los productos alimentarios, la población norteamericana ha experimentado un ? notable aumento en la incidencia de enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud asociados a estos nutrientes. Para frenar esta situación, la ciudad de Nueva York ha prohibido los alimentos que contengan estas grasas. El proyecto de ley ya está aprobado y entrará en vigor en julio de 2008.

El detonante de esta iniciativa fue una prueba científica que revela la relación entre las grasas trans y las cardiopatías, el cáncer, la diabetes, las disfunciones inmunológicas y reproductoras y la obesidad. Estas sustancias nocivas elevan los niveles de LDL (colesterol malo) y reducen los de HDL (colesterol bueno). Asimismo, incrementan la inflamación e inhiben la producción de ácidos grasos esenciales, especialmente aquellos que nutren el corazón y el cerebro. De hecho, se les atribuyen más de 30.000 muertes prematuras y hasta la comunidad científica ha empezado a referirse a ellos como “el mayor desastre de los alimentos procesados de la historia de los Estados Unidos de América”.

Las empresas añaden un átomo de hidrógeno a cada molécula de grasa insaturada para perdurar el buen estado de los alimentos, de modo que le confiere un estado sólido a temperatura ambiente (y no líquido, como sería lo normal) y una configuración bioquímica que el organismo no puede digerir tan fácilmente. En resumidas cuentas, las grasas insaturadas se convierten en grasas saturadas, así que se acumulan en las paredes arteriales y hasta pueden llegar a obstruirlas a largo plazo, provocando infartos de miocardio por insuficiencia circulatoria. Como hemos dicho, las grasas trans se concentran en la margarina, el pan blanco, la manteca de origen vegetal, la bollería industrial, las galletas saladas, las patatas fritas de bolsa, los pasteles y las tartas y los alimentos fritos en grasas hidrogenadas, ya sea pollo, pescado o patatas.

Numerosas compañías del sector alimentario ofrecen alternativ ?as bajas en grasa que contienen grasas trans y que, en ocasiones, son mucho más dañinas que otros productos con un mayor contenido en lípidos. Los estudios realizados en la Harvard School of Public Health mostraron que las personas que consumen muchos productos ricos en grasas hidrogenadas (comida rápida, preparada o enlatada) triplican el riesgo de desarrollar enfermedades coronarias en comparación con quienes casi los han anulado. Hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado a la población sobre los peligros de las grasas trans y sus alarmantes efectos sobre el corazón.

Leed atentamente las etiquetas de los productos que queráis comprar y preguntad todo lo que necesitéis saber a la persona encargada de atenderos, ya sea en un supermercado o en un restaurante. Recordad que es por vuestra salud. Incluid en la dieta grasas buenas, como el aceite de semillas de lino, los aguacates, los frutos secos. Así reduciréis los niveles de triglicéridos (grasas almacenadas) y mejoraréis la sensibilidad a la insulina.

Como habéis podido comprobar, la Dieta MET no pretende eliminar de vuestra alimentación todas las grasas. Tan sólo quiere enseñaros a elegir el tipo adecuado y evitar a toda costa aquellas variedades que pueden dañar vuestra salud y empeorar vuestra silueta. No os lo penséis más y seguid el Programa MET.

Para evitar las grasas trans

* Aliñad las ensaladas con un chorro de aceite de oliva virgen y utilizad el aceite de coco para freír los alimentos.

* Evitad el consumo de margarina o, como mínimo, utilizad la marca que no contenga grasas tipo trans o que sean más líquidas (no olvidéis que las grasas hidrogenadas solidifican los alimentos). La margarina en forma de tableta presenta 1,9 gramos de grasas trans, mientras que una cucharada sopera de margarina blanda sólo contiene 0,8. No dejéis de leer las etiquetas con la informació ?n nutricional.

* Alejaos al máximo posible de los alimentos fritos. Debéis tratarlos como si se tratara de una plaga. La mayoría de restaurantes incluye este tipo de comidas, sobre todo en los entrantes. Es el caso de las patatas chips, los aros de cebolla, el marisco, el pescado y el pollo fritos. Si pensáis consumirlos a diario, no importará que os arranquéis el corazón y lo friáis, porque no lo necesitaréis durante mucho más tiempo.

* Tachad también de vuestra lista de la compra los alimentos, que especifiquen que contienen aceite o grasas parcialmente hidrogenadas. Cuanto más aparezca esta expresión en las etiquetas con la información nutricional, más grasas trans tendrá el producto. ¿Sabíais que la mitad de las grasas de una galleta son hidrogenadas? De hecho, un donut contiene entre cuatro y nueve gramos de estos lípidos, así que imaginaos los que están rellenos de chocolate o crema o los que están cubiertos de azúcar glas. ¿Y por qué debéis evitarlas? Por el mismo motivo por el que no deberíais apuntaros en la sien con una pistola. Lo importante es vivir bien y mucho, algo que no conseguiréis si engordáis en exceso y acabáis teniendo una barriga que no sólo no os deja ver los pies sino que aumenta el riesgo de padecer un ataque al corazón. Si queréis cuidar vuestra salud, sed proactivos y no toméis grasas trans; y haced todo lo posible por que vuestros amigos y vuestra familia dejen de consumirlas.

Para ganar el juego de la pérdida de grasa, tenéis que eliminar los alimentos nocivos de vuestra dieta. Para acelerar el metabolismo, dejar de sentiros pesados y amodorrados y evitar enfermedades es preciso que sigáis un estilo de vida sano y equilibrado y que sólo consumáis alimentos saludables, que os revitalicen y os llenen de energía. No os apartéis del Programa MET y su dieta y lo conseguiréis.

 


© Musclemag Ed. Española 2007