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EL CULTURISMO DESDE LA PERSPECTIVA DE UN AFICIONADO
Os invito a leer la carta que el señor Shollenberger nos remitió, pues es profunda e interesante y, sobre todo dice algunas verdades
A pesar de la poca o nula repercusión del evento al que acudimos, nos sentamos en una sala calurosa, mal iluminada y repleta, y nos dedicamos a mirar y a juzgar durante horas a los participantes. Incluso es posible que no conozcamos a ninguno de los competidores. Hacemos oídos sordos a los comentarios cínicos de los amigos sobre nuestro interés por este deporte. Queremos creer que todos los participantes son honrados, que se les juzga justamente y que el ganador es el que más se lo merece. Nos identificamos con el esfuerzo de los atletas y les admiramos por su dedicación y logros físicos. Y todo porque respetamos este deporte, a menudo infravalorado.
Somos seguidores del culturismo, una disciplina extraña en el mundo deportivo. No podemos hacernos socios de un equipo. No tenemos Super Bowl, Masters o Copa del Mundo, tampoco clubes de fans, ni reuniones de amigos para beber cerveza a la hora de ver el partido, ni conversaciones a la hora del café el lunes por la mañana después de un gran partido. Debemos soportar las quejas o la condescendencia de los amigos que no entienden por qué miramos a un grupo de drogadictos egocéntricos que lucen cuerpos desmesurados en un escenario. Ya hemos perdido la esperanza de que entiendan, y mucho menos que respeten, el culturismo de competición. Sin embargo, seguimos cultivando en solitario nuestro interés por este deporte.
La aceptación
El aficionado a los deportes nunca aceptará el culturismo, así que deberíamos dejar de empeñarnos en conseguir su aprobación. La situación del mundo deportivo es un reflejo de la sociedad, en la que los grandes eventos son una excusa para los anuncios millonarios que endiosan el materialismo, la fama y la ratificación inmediata. ¿Cómo van a engancharse a un deporte que no tiene equipos, grandes personalidades ni repercusión mediática?, ¿cómo van a entender los motivos para desarrollar el cuerpo sin otro objetivo posterior? Si un deporte carece de confrontación física y una gran recompensa para los vencedores, no es interesante para el adicto al sofá. Quieren deportes emocionantes y con finales dramáticos que sean sencillos de entender.
Los esteroides
Por desgracia no se puede hablar sobre el culturismo sin mencionar los esteroides y otros fármacos. Estoy harto de escuchar a los seguidores de los deportes de masas quejarse del uso de esteroides entre los culturistas diciendo que es trampa, aunque todos sabemos que estos productos también están presentes en otros deportes. Los esteroides no son nada más que incentivadores del rendimiento del atleta. Todos conocemos los riesgos de estas sustancias y no disculpo su abuso; no obstante, el césped artificial, los esquís de alta tecnología, los mejores locales de entrenamiento, la atención médica especializada y otras ayudas también mejoran el rendimiento, pero no se demonizan. ¿Sin esas ayudas se conseguirían los logros que vemos en los campos de juego? Si el culturista medio tuviera acceso a los recursos de los atletas profesionales, ¿se utilizarían tanto los esteroides? El culturista consigue su cuerpo principalmente gracias a la dedicación, los conocimientos y la constancia. Cualquier avance es un gran logro debido a la dificultad del desarrollo físico. Aunque no se puedan comprender los motivos para transformar así el cuerpo, al menos estos atletas merecen respeto.
Tamaño contra simetría
El culturismo debe encontrar una solución aceptable a la lucha entre el tamaño y la simetría. Creo que ambas posturas deben ceder. La gente cree que todos los culturistas pretenden tener el volumen de los monstruos, pues llaman mucho la atención, pero pagan un precio por ello. Los atletas simétricos también deben tener su espacio. Conseguir un físico como el de Frank Zane es tan difícil como parecerse a Ronnie Coleman. Algunos han sugerido que las competiciones deberían dividirse en estas dos categorías y así tener un campeón simétrico y otro monstruoso. No es una mala idea, pero primero hay que establecer los criterios de valoración de cada categoría. Ambos objetivos son legítimos y deben ser premiados. Realizar esa división en las competiciones serviría para que muchos tuvieran la oportunidad de ganar y agradar a los aficionados.
La supervivencia
A lo largo de los años el culturismo ha tenido que soportar tantos debates, contradicciones, publicidad negativa y explotación, que es increíble que haya sobrevivido. A pesar de toda la desinformación, rumores y creencias extrañas, todavía atrae a los competidores y al público. Y son los elementos básicos los que nos mantienen enganchados. A saber: el compromiso, el trabajo duro y la superación de los propios límites. Mientras el culturismo mantenga sus valores, no desaparecerá.
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